AQUÍ TE ESPERO
Una alternativa
Sobrecoge saber que, como adelanta este periódico, «la superficie arbolada quemada en León supone el 14% del total nacional». Vamos, que los incendios han tenido color leonés, en un verano que ha dejado a España tiznada de negro.
Éste sí que es un problema al que hay que poner coto, porque la deforestación incide de forma rápida en el cambio de la climatología, ya que la disminución de masas forestales es directamente proporcional a la disminución de la pluviosidad, así que se esperan crueles estiajes en los próximos años.
El sector forestal, que podría ser boyante en la provincia y suponer una alternativa industrilizadora tras el cierre de las minas, que ya las cuencas tienen asumido con resignación, ese sector forestal, digo, podría ser el filón al que se acogiera nuestra provincia para evitar la despoblación por una parte y la desertización, por otra.
El trabajo aumentaría no sólo entre las cuadrillas de forestales que se encargaran de vigilar los montes, sino también entre las industrias de transformación de la madera y de forma también notable con empresas de producción energética. Se trata, simplemente, de cambiar la producción eléctrica del carbón por la de la biomasa, ese tesoro que dejamos tirado en nuestros montes, que nadie recoge y que por eso se convierte en un peligro, al diminuir el número de reses que pastan en los campos de una provincia rica en pastos ahora olvidados, llenándose los montes de maleza que ningún animal engulle y sirviendo de tea para incendiar unos bosques que han tardado muchos años en crecer y que de la noche a la mañana desaparecen pasto de las llamas.
También este periódico se hace eco de que en la Comunidad «la producción de biomasa supera los 70 millones de toneladas al año», lo que equivaldría al 8,5% del total del petróleo consumido anualmente en España.
Y digo yo que si en vez de tirar el dinero construyendo un Palacio de Congresos que nunca se va a amortizar, se destinaran esos millones de euros a hacer de León una referencia nacional en la producción de energía por biomasa y en aumentar los recursos forestales es posible que se redujera sensiblemente la despoblación rural y también el número de parados. Pero, claro, no serviría tanto para que alguno sacara pecho y se hicieran las fotos de rigor ante un mausoleo al despropósito.