DESDE MI PALOMAR. por JOSÉ LUIS PRADA

¿La libertad justifica todo?

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León

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Desde que se produjo el otro día la muerte de cuatro jóvenes en la macrofiesta de Madrid, tengo necesidad de hablar sobre la democracia y «la libertad» que se instauraron en España en los años felices de la transición… Creo que aquello fue un paso decisivo en el progreso de España, a la vez también creo, y afirmo, que en muchas ocasiones los españoles creíamos que Democracia era igual a libertad para hacer lo que te diese la gana…

En vista a que ya teníamos Democracia la gente creyó que todo se podía permitir y que cualquier acto estaba exento de críticas… ¡Ah! «libertad»… «la sacrosanta libertad»…, que nadie ponga en entredicho esa palabra, hacerlo es pecado mortal de necesidad... La corriente establecida, asumida y defendida por muchísima gente era y es, que la libertad es intocable y que es un derecho de esta sociedad que hay que salvaguardar a costa de lo que sea… Eso está muy bien, pero el problema surge cuando, en aras a ese principio, se usa para justificar cualquier acto: decirme sino esa gente que está delante de un bar y deja llena de colillas la acera, o esa otra que se ensaña con el mobiliario urbano o esos otros que no respetan el descanso de los vecinos con sus juergas fuera de lugar y de hora…, o del joven que con su moto pasa a toda hostia por tu calle una y otra vez para demostrar lo «hombre» que es… Si le increpas su reacción inmediata es «si bajo de la moto te doy un curro, yo hago lo que me sale de los cojones, ¡faltaría más!, ¡facha, que eres un facha!»¿?¿?… o esos otros jóvenes, de toda clase y condición, que se pasan horas en cualquier rincón público emborrachándose, sí, digo bien em-bo-rra-chán-do-se, con el botellón de turno… Pero… ¡ah!, no les digas nada… «¡Tu quien te has creído que eres!, ¡valiente hijo puta!, ¿tu nos vas a reprender?..., estás de coña»… Tu, al final, te vas y piensas «es lo que hay»… Al día siguiente aquello parece una revolquera de monos… ¡Hala! ya vendrán los empleados municipales que pagamos todos a dejar limpio el lugar y, como dicen ellos «para eso se les paga»… Las autoridades siempre miran para otro lado, «es la libertad», «es la juventud que tiene que manifestar su fuerza vital»… No, no, esa complacencia es, simple y llanamente dejadez de funciones. «No sea que nos tachen de retrógrados e inhibidores de la ‘libertad’ de esos chicos». El actuar para defender al ciudadano normal que se esfuerza y trabaja todos los días, eso, no es progresista… ¡Además!, ese ciudadano no protesta, ve, oye, aguanta lo que le echen… y, resignado, sabe que lo que le queda es seguir sufragando los caprichos y excesos de aquellos y pagar, siempre pagar, las necesidades de la administración de turno…

Lo que se lleva ahora es imbuirle al niño que va a la escuela de todos los derechos que tiene. Los maestros, por miedo al qué dirán, ni se atreven a enumerarle todos los deberes que tiene que asumir, para más adelante cuando se enfrente a la lucha del día a día que le espera… Si no va preparado para esa lucha porque cree que tiene todos los derechos ¿?¿?... Yo digo que… ¡jodido va!... Esto que manifiesto, es de una sencillez pasmosa: o se está preparado para recibir y encajar lo que te espera o… claudicas y te dejas arrastrar por la corriente de lo fácil y de la «blandura» que impera y que es lo que define a una parte muy considerable de esta sociedad que se inhibe ante cualquier provocación… Digo esto porque cuando sucede un caso como el del Madrid Arena todo el mundo se rasga las vestiduras…, ¡todo Dios da su opinión a posteriori! ¿?¿?. Cuando veo y oigo todos los reproches que se hacen, digo que lo que hay que hacer es dejar a un lado la hipocresía que nos esclaviza a todos y con la que convivimos, sin querer darnos cuenta de ello...

Menos mal que aunque esa dejadez y esos comportamientos abundan… también hay gente, que la hay, y mucha, que luchan por el bien común y lo hacen de frente, sin egoísmos, lo hacen porque les apetece y porque quieren ser útiles a esa sociedad que, poco a poco, se está deteriorando… mirad sino, el premio que el Diario de León entregó al Hogar del Transeúnte San Genadio de Ponferrada, por su dedicación y entrega hacia los demás… Eso si es convivencia, eso si es libertad, eso es un ejemplo a seguir. Como berciano, como leonés y como español, doy las gracias al Hogar de San Genadio por ser y actuar así, ¡a Tope!, como tiene que ser… y que nadie se olvide que: «Tu libertad acaba donde empieza la de tu vecino»… eso…

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