Exclusión social, una batalla para ganarla
Un informe oficial cuyos escalofriantes detalles se dieron a conocer ayer por la prensa revela que el 45,5% de los leoneses viven en familias con ingresos anuales inferiores a 12.000 euros y que la tasa de precariedad nacional (43,7%), que se ha incrementado en dos puntos, afecta a dos millones de españoles más que antes de la crisis.
La precariedad y los hogares mileuristas hacen penosa la vida de más de veinte millones de españoles que se encuentran en esa situación o al menos muy cercanos a la exclusión social. Paradójicamente es este segmento de la población el que viene sufriendo con mayor crudeza los efectos de la crisis y las medidas adoptadas por los gobiernos: nuevos impuestos, subida del IVA, bajada de los salarios y recortes sociales.
Y mientras los rendimientos del trabajo de los asalariados y autónomos no han dejado de caer, las rentas más altas han llevado gran parte de su capital en sociedades patrimoniales y otros instrumentos de inversión para reducir o eludir sus pagos al fisco, al tiempo que los contribuyentes más pudientes evitaban tributar el IRPF por el grueso de su patrimonio.
Sin medidas eficaces para reducir la especualación y el fraude, la desigualdad social se agiganta sin que la clase política presente alternativas para poner fin a tanta injusticia. Las preguntas inevitables son cómo un país puede permitirse estos niveles de dolor social y hasta cuándo esos veinte millones de personas va a seguir aguantando sólo con el apoyo familiar las dificultades de la vida diaria.