Ponferrada

Creado:

Actualizado:

Tenemos el campus amenazado de muerte. Las líneas de tren en el aire. Un aeropuerto sin vuelos. Autovías aparcadas en el cajón de los proyectos imposibles.

Y se ha muerto Lêdo Ivo.

Tenemos la minería sentenciada. El azúcar amargo. Comercios cerrados. Dos mil personas que se han marchado de Villablino.

Y Lêdo Ivo se ha ido. Le ha dado un infarto.

Tenemos subidas de tasas, subidas de impuestos, bajadas de sueldos, recortes sociales, inmigrantes sin papeles tratados como criminales, y un anteproyecto de ley de reforma del Código Penal que deja en manos de un fiscal la decisión de acusar a quienes den cobijo en sus casas a extranjeros en situación irregular.

Y Lêdo Ivo, aquel poeta brasileño que salía con cara de loco en las antologías y que una vez recogió un premio en León, sufriendo una fisura en el corazón en Sevilla, después de pisar los jardines del Alcázar y exclamar que el paraíso existe.

Tenemos gente solidaria. Tenemos gente que ayuda a la gente en Cáritas y en los bancos de alimentos, poniendo parches, por no decir remiendos, a la política social de un Gobierno que sólo atiende a los bancos y a las autopistas de peaje.

Y tenemos a Lêdo Ivo, el poeta del que tanto hablaron Mestre y Pereira, subiéndose a un avión de los que atan el cielo con cintas de vapor para aterrizar en Cavalo Morto.

Cavalo Morto, conviene recordarlo, es un lugar donde todos los jardines son un paraíso y las muchachas bordan en las nubes los nombres de sus enamorados con alfabeto azul y blanco. Donde los hombres nunca son irregulares y no hay recortes, ni caridad, ni pozos mineros cerrados. Y tampoco hay que pagar pejaes.

Donde la justicia social no es una utopia encerrada en el cajón de los proyectos aparcados y los trenes no pasan nunca de largo.

Cargando contenidos...

Cavalo Morto es un lugar, ahora sí podemos decirlo, donde uno puede cruzarse con Lêdo Ivo caminando por la calle, mientras las mujeres agitan el manojo de llaves que llevan en elpecho a su paso, sin preguntarse a qué sastre habrán llamado para remendarle el corazón.