Diario de León
Publicado por
ANDRÉS ABERASTURI
León

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Hay veces en que uno, por su ingenuidad, cree que podría hacer algo en esos largos conflictos que se vienen sucediendo en nuestro país. No entiendo, por ejemplo, la defensa a ultranza de la sanidad pública pero tampoco la necesidad que de la noche a la mañana todo se privatice a prisa y corriendo así, sin más, cuando esa sanidad la han pagado nuestros padres y la hemos consolidado nosotros. A la fuerza tiene que haber cosas en las que tengan razón los sanitarios —médicos y no médicos— de la misma forma que se impone la necesidad de una gestión mucho mejor y hasta externalizar algunas cosas.

Y lo mismo pasa con Iberia. Por mucho que se haya privatizado, Iberia es un patrimonio de todos y pese muchos cabreos que puntualmente haya podido tener con esta línea aérea, lo cierto es que volar con Iberia era, y sigue siendo, volar con alguien de casa, con alguien «nuestro». Es posible que el Sepla no haya hecho las cosas bien y haya tensado la cuerda demasiado en demasiados momentos, pero de ahí a considerar a los pilotos como seres intrínsecamente malos, hay un mundo. Es cierto que la única huelga que pillé de auxiliares de vuelo, me dio casi pena porque en lugar de servir la comida, te daban una bolsa de plástico con todo dentro. No sirvió de mucho. Es cierto —y volvemos a los pilotos y en general al personal de la compañía— que los sueldos son en muchos casos, altos; pero de todo eso habrá que pedir cuentas a quienes lo consintieron: los gobiernos, antes de la privatización y los accionistas después. Fueron ellos los que pactaron esos salarios y sería la primera vez en el mundo que un colectivo de trabajadores dijera a la patronal que no, que quieren ganar menos. También es cierto que el Sepla, como los controladores, tienen un poder grande de presión porque no es fácil sustituirle de la noche a la mañana. Pero un convenio o unos salarios lo firman las dos partes. Así que cada uno asuma su responsabilidad.

Todo es cierto, pero más cierto aun es que la gestión de Iberia ha sido un desastre en general; hemos pasado de mantener vuelos ruinosos por misteriosos motivos políticos a renunciar a otros que eran casi patrimonio histórico de Iberia.

Lo que no se puede entender es que una empresa que hace dos años tenía beneficios, esté ahora prácticamente en banca rota. Hacen falta muchas explicaciones.

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