CRÓNICAS BERCIANAS
Aliens
Amí Cristóbal Montoro, no me digan por qué, nunca me ha inspirado demasiada confianza. Y ahora a los mandos del Ministerio de Hacienda, nada. Pontifica Montoro y me ocurre como con Elena Salgado. Pienso, casi sin ningún tipo de fundamento económico, que acontecerá lo peor. Salgado sacaba de quicio al más pintado con sus visiones de coma etílico sobre los brotes verdes. Y con Montoro ocurre otro tanto. Ahora lleva pinta de guionista de película de terror a lo Ridley Scott canijo.
«Algo se mueve en las entrañas de la sociedad española», proclamó el jefe de la cartera de Hacienda como queriendo insuflar algún tipo de confianza en el futuro al socaire de la pírrica victoria del empleo en el último mes del 2012. A mí esa frase de Montoro, al margen de irritarme por el tono absurdo y precipitadamente esperanzador, me ha acojonado. Lo primero que me ha traído a la mente lo del «movimiento en las entrañas» que percibe el ministro es la imagen del Alien primigenio que brota sanguinolento con cara de hijodeputa asesino del pecho del infortunado oficial Kane.
Por que o el ministro habita en otro planeta o es tan miope que no alcanza a vislumbrar lo que acontece en los satélites de la crisis. Territorios por los que vagan más de 15.000 desocupados, que vienen a representar casi el 40% de su población activa; en los que recursos estratégicos social y económicamente como la minería del carbón están prácticamente fulminados por una espiral de confusas políticas energéticas y en los que no se perciben estímulos ordenados de ningún tipo ni en el terreno de las alternativas industriales ni en el de las infraestructuras.
Ese caldo de cultivo podrido es el que bulle realmente en el interior del soma social de comarcas como el Bierzo y que Montoro en particular y muchos ministros de este Gobierno en general, empezando por el inefable Soria, no pueden o no quieren ver. Para ello cuentan con la inestimable colaboración de los adláteres autóctonos de su propio partido que pasan los días cálidamente en ese otro planeta estrábico, mirando hacia otro lado y palmeando en el hombro a estos ideólogos de la ciencia ficción política.
Si tipos como Montoro o Soria se acercaran algún día a los satélites donde la crisis mantiene su intensidad hiperhuracanada se darían cuenta, salvo que los alienígenas sean ellos, que aún no se cuece nada, pero nada bueno.