SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOS por ARTURO PEREIRA

Profesión y delito

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

La profesión elegida y ejercida libremente manifiesta nuestra psicología. En principio nos dedicamos a aquello que nos atrae o nos estimula. A todos nos preguntaron alguna vez, ¿tú que quieres ser de mayor? Aparte de las ilusiones infantiles, las iniciales pretensiones de ser astronauta o jugador del Real Madrid, con el paso del tiempo se van haciendo más realistas y acordes con nuestra formación y experiencia vital. La profesión que ejercemos desarrolla nuestros instintos y en ocasiones sirve para ponerlos al servicio de la comunidad anulando tendencias delictivas. Son conocidos los casos de bomberos pirómanos que disfrutan apagando fuegos.

Analicemos distintas profesiones para ver como influyen en la comisión de delitos. Un cazador necesita estar dotado de instinto de persecución y agresividad que le permita «cazar» a la presa. El cazador furtivo y el guardabosques aunque se encuentran en márgenes opuestos de la ley, comparten la satisfacción de cobrarse a la presa. En el caso del furtivo, animado por vulnerar la ley y cazar, en el caso del guardabosques cazar al furtivo a través de la persistencia en la persecución. El principal delito cometido por los cazadores es el homicidio.

Los carniceros, destacan por su habilidad con los machetes y cuchillos. Muchos de ellos fueron condecorados en las dos guerras mundiales por su valor. En cambio, no siempre han sido de fiar, al menos para la sociedad inglesa, pues durante algún tiempo no se les permitió ser miembros de los tribunales populares. Afirmaban los estoicos que el consumo de carne hace crueles a los seres humanos y sofoca la vida superior del espíritu. Los carniceros han sido acusados muchas veces injustamente, como en el caso de Jack el Destripador en el que por la habilidad con la que se seccionaban los cadáveres de las mujeres, se sospechó que el autor debiera ser un carnicero de los que los fines de semana se acercaba a Londres desde los pueblos vecinos a vender carne. Las referencias históricas muestran una tendencia al descuartizamiento de las víctimas como el caso Pieydagnelle en 1870, quien descuartizó a sus víctimas y a quien le gustaba comparar los trozos de carne con ramilletes de flores.

Las profesiones que tienen relación con el uso y administración del dinero generan, codicia, usura, servilismo o fraude. Son los banqueros y funcionarios públicos protagonistas de la comisión de delitos como malversación y cohecho. Nada nuevo que aportar en este campo que no sepa el lector.

Entre las profesiones encargadas de mantener el orden y paz social destaca por su poder de disposición sobre las conductas ajenas, la policía. Detenta el monopolio de la violencia y ésta debe ejercerse con prudencia y racionalidad. Estas dos características son imprescindibles para la salvaguarda del Estado de Derecho. Un Estado policial lleva en sí mismo su autodestrucción. Genera una violencia que acaba destruyendo el propio Estado.

La policía tiene poder sobre las personas, este poder se fundamenta principalmente en la información sobre la vida de los individuos. Donde hay poder existe peligro de ponerlo en venta o extorsionar. Las principales conductas delictivas cometidas por policías son las lesiones y extorsiones.

El cocinero se ha ganado el respeto de la sociedad, se tiene una imagen amable de él. No hay comida de amigos en la que el cocinero no sea el principal protagonista y más, si cocina patatas con jabalí al modo berciano. No parece que su perfil se identifique con el de un criminal. Dicho esto, es claro que su práctica para la cocción y posterior despedazamiento de la comida, le confieren unas aptitudes singulares como usuario de los cuchillos. Son muy frecuentes los relatos criminológicos de los cocineros de los barcos que dirigieron sus instrumentos punzantes contra sus capitanes.

Todos necesitaremos en un momento o en otro, los servicios de un sepulturero. Es un clásico en los anales de la criminología como protagonista de los más curiosos casos delictivos. Su profesión está relacionada con el «más allá» por razones obvias. Cuando ellos trabajan, alguien deja este mundo. Quizás sea uno de los trabajos más antiguos de la humanidad. Les exigimos mucho: discreción, piedad y saber estar. No es fácil.

La avaricia es muy mala consejera en esta profesión. Si cobra por entierro, al sepulturero le interesa que cuantos más haya, mejor. Esto condujo al caso de un sepulturero alemán al que se le acumuló el trabajo por el fallecimiento de un gran número de sus vecinos quienes presentaban los mismos signos. Iniciada una investigación, se concluyó que las muertes se produjeron por envenenamiento en un afán de fomentar el autoempleo por parte del enterrador. Los casos de robo de joyas a los cadáveres o supuestos de necrofilia aparecen reiteradamente en la historia de la Criminología.

Hay personas que sienten una especial vocación hacia el cuidado de los demás. Las enfermeras ocupan un puesto de honor en este servicio a la comunidad. Su natural bondad y exquisita preocupación por sus pacientes, no impide que de forma periódica aparezcan en los medios de comunicación noticias bajo el título de «Ángel de la Muerte» que hacen referencia a conductas criminales de alguna de ellas desorientada.

En un intento de acelerar el tránsito hacia la otra vida, son conocidos por todos, los casos en que la enfermera ha decidido concluir con la estancia hospitalaria de los pacientes de forma abrupta. Para ello no necesita ejercer violencia, simplemente con hacer un uso incorrecto de sus conocimientos es suficiente. Son conductas difíciles de detectar y solo cuando las sospechas se hacen evidentes se inicia la correspondiente investigación. También la situación de superioridad respecto de los pacientes le permite a la enfermera la comisión de hurtos de los bienes del paciente como joyas o dinero.

La profesión de cada uno es un factor de integración social que contribuye a la higiene mental propia y desarrollo social. Pero, también puede servir para realizar las más peculiares conductas delictivas y no hay profesión que se libre de ello.

Cargando contenidos...

Para saber más: Hans von Hentig, El Delito .