La opinión del lector
Protestar demasiado tarde por la obra de Feve
La desafortunada «integración» de la línea del tren de Feve en León avanza muy lentamente pero parece que terminará en pocos meses si alguien con sentido común no lo remedia.
Cuando esas obras terminen, unos treinta trenes al día cruzarán tres calles de los barrios de Las Ventas y San Mamés al mismo nivel que los niños, las bicis y los coches. Entonces, quienes habitan esos barrios protestarán por el peligro de accidentes, los ruidos y la atención que deberán prestar al paso de los trenes; y todo eso sin que para ellos haya algún beneficio que compense el peligro y las incomodidades.
El sueño de una innecesaria red de tranvías en León se ha olvidado pero las obras han continuado como si el plan tranviario siguiera vivo. Tampoco resultará un beneficio para los usuarios del tren que tendrá que ir más despacio en los tramos reformados.
Si las asociaciones de vecinos de esos barrios pensaran lo que ocurrirá cuando los trenes crucen sus calles al mismo nivel que sus niños, sus ciclistas y sus ancianos actuarían ya para evitarlo.
También los responsables del Ayuntamiento de León deberían evitar la condena con la que se castigará a esos barrios para siempre. Todo sería diferente si en vez de bajar las vías un par de metros se subieran otros tantos. Hay tiempo para evitar ese error mientras las obras no hayan terminado. Después, sólo habrá ocasión para lamentaciones y echar las culpas a otros.
Regulación semafórica
en la ciudad de León
Quisiera pronunciarme en relación con la noticia titulada «El Ayuntamiento acorta los ciclos de los semáforos para agilizar el tráfico» y en la que dice que «León funciona con el sistema de ciclos semafóricos necesario para la regulación del movimiento asociado», según explica el concejal de Tráfico, Ricardo Gavilanes, en base a un informe emitido por los propios técnicos municipales.
Dice que solamente existe una excepción, que son los semáforos con pulsador «que mientras no se utilicen por parte de un peatón que los pulse, permanecen en verde para los vehículos y habilitan la libre circulación del tráfico rodado sin restricciones». Lamento tener que comunicar que esto que dice el concejal es sencillamente mentira.
Para comprobarlo sólo tienen que ver cómo funciona el semáforo que está pasando la Plaza de Toros en dirección a la Virgen del Camino (a continuación del puente) o, siguiendo esa misma ruta, el que se encuentra un poco más adelante, enfrente de Agrícolas; o en la avenida del Padre Isla, a la altura de la iglesia de Renueva y observar cómo estos semáforos que regulan el tránsito de peatones se cierran y abren de una manera regular aunque nadie apriete el pulsador.
Cuesta entender cómo les resulta a nuestros políticos tan complicado decir la verdad.