Diario de León
Publicado por
MARGARITA TORRES
León

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Además de nuestro amigo Paco, el de los cuarenta años, a otro insigne nativo de estos lares ibéricos se le recuerda por tan señalada frase: el afable ministro Soria. Hace un quinquenio, 2008, formaba parte nuestro prócer de la Ponencia Política del XVI Congreso Nacional del PP junto a María San Gil y Alicia Sánchez-Camacho. Parece ser que en el seno de este trío saltaron chispas que prendieron fuegos, consecuencia de los cuales fue el sonoro enfrentamiento de San Gil con Rajoy y su baja fulminante después de guiar el PP en el difícil escenario vasco con valentía. El último sms que le envió su gentil compañero canario fue un bonito «¡arriba España!». ¡Oh, locuacidad!

Esa misma capacidad oratoria fue probada durante su etapa en el gobierno de Canarias, con tan buenos resultados en votos para el PP, cierto, pero que dejó el archipiélago repleto de «amigos» del señor ministro. Un sin vivir de amores mutuos, los de Soria y algunos destacados de su tierra, que le acusaron, en su momento, hasta de mentiroso. Algo no infrecuente en política donde tan bellas flores suelen acompañarse, como bien expreso Pedro Muñoz, el alcalde de Toreno, de recias versiones a la leonesa, como «tonto del culo», también destinadas al señor Soria.

Pobre José Manuel Soria, ministro de Industria, Energía y Turismo, que gestionó con elegancia la crisis de Repsol en Argentina, sobrevoló los problemas de Iberia suavizando posiciones, entendió como nadie la forma correcta de nombrar presidente de RTVE. Qué acertado siempre, hijo mío. Especialmente el pasado día 3, hace ahora diez, cuando, en una conferencia coloquio organizada por la Editorial Prensa Ibérica, a la que se vincula el rotativo La opinión de Tenerife, bajo el sugerente título de «La energía como motor del cambio», te dejaste llevar por la emoción y afirmaste con un par de narices, sin que se te movieran los pelos del bigote, que en los próximos 30 años el 80% de las necesidades energéticas del mundo tendrían como fuentes las de origen fósil. Léase el carbón, el gas y el petróleo. Y que España, antes de él, claro, apostó por unas renovables inmaduras y carísimas. Razón por la cual, en opinión de Soria, no se debe renunciar a explorar y explotar recursos fósiles, ni prescindir de ellos.

Juro que, a estas alturas del tecleo, no entiendo nada. ¿Acaso el carbón es renovable? ¿Las minas no custodian oro negro de origen fósil? Si el 80% dependerá de gas, petróleo y carbón y nuestra producción de gas, ya no digo de petróleo, es comparable a la de Arabia Saudita y Emiratos juntos… ¿acaso nos sobra tanto como para prescindir de las minas? Señor Soria, señor Soria, no se desmienta a sí mismo y diga en Canarias digo donde en Castilla y León dice Diego. Por cierto, hablando de geografía, León cae arriba España. Por si le suena.

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