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PEDRO TRAPIELLO
León

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Tremendas las imágenes... ahí sale un comandante sirio de las fuerzas rebeldes abriéndole en canal el pecho a un soldado del Régimen para poder extraerle con sus manos el corazón y los higadillos mientras se dirige a cámara «explicándose»:

... Juro a Dios, soldados de Bacha r , perros, que comeremos vuestros corazones e hígados... Alá es grande... ¡mis héroes de Baba Mar: masacrad a los alauíes y sacadles el corazón para coméroslo! , dice ahí el tío... luego, se lleva el corazón extirpado a la boca y se dispone a morderlo... uf...

Normal.

Bonito, masculino y animal.

Está en las lecciones más viejas del manual de la guerra: al enemigo se le mata con el mayor dolor posible y profanándole toda dignidad... aquí vale cualquier escarnio... y no hay Ginebra que valga ni siglas de Human Rights Watch que lo impidan, aunque denuncien este video y su circulación.

Hé ahí todo un héroe destroyer para un próximo videojuego.

Como propaganda, lo primitivo o lo bárbaro es útil en momentos desesperados y no hay cosa que más anime a la tropa en guerra que poder inflingir una muerte al enemigo con una saña proporcional al pánico que ha sentido. Y si se trata de una guerra civil, como en Siria, la saña será doble (ahí se ve en el vídeo), pues no hay odio mayor que el que se llega a tener al hermano o al vecino... es un odio que pide descorazonar del todo al otro, o sea, arrancarle el corazón.... incluso petarlo en una lanza, como hacen con los cojones del Toro de la Vega los caballistas de Tordesillas... o comérselo.

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Salvajadas parecidas se enseñan hoy en academias militares y cuerpos especiales del mayor exportador de orden y democracia, los Estados Unidos... y las guerras virtuales a las que juegan los chavales de media humanidad van por esa misma senda... ¿y tenemos que escandalizarnos mucho si lo hace un puto moro tronao en esa guerra siria que al poco de empezar ya se intuía guarra, lenta, vil y desesperante?... Sócrates dijo entonces que se le parecía tanto a nuestra Guerra Civil, que duraría lo mismo (atinó)... y como aquí, su herida no cicatrizará (atinará).