EDITORIAL
Don Suero como ejemplo casi seis siglos después
Regresaba ayer Don Suero a Hospital de Órbigo como lo viene haciendo cada primer fin de semana de junio desde hace años para remomorar la hazaña protagonizada en el siglo XV cuando rompió trescientas lanzas en defensa del amor y el honor de su dama. Lo hacía poco después de que el rector de la Universidad de León, ocasional mantenedor de las Justas Medievales, invocando en «carácter luchador» de los leoneses, invitase a todos «a no dejarnos derrotar por nadie cuando defendemos una causa justa, como es el futuro de nuestra tierra y nuestras gentes, aunque haya que romper trescientas lanzas
o las que fuera menester».
El mensaje, oportuno en el tiempo por las circunstancias y en el lugar por muchas otras razones, cae como semilla en tierra abonada. Hospital de Órbigo y sus gentes, que siempre han vivido por y del campo, pero abiertos a las corrientes culturales que llegan por esa calle Mayor de Europa que es el Camino de Santiago, han sabido convertir las Justas sobre todo, pero también su cita anual con la trucha en el río y en la mesa, en una referencia cultural y económica no sólo de esa senda, sino de la provincia.
El turismo es un activo importante para esta tierra por la historia, el patrimonio, las tradiciones, la gastronomía, la naturaleza y la ubicación privilegiada en el Camino de Santiago. Aprovechar ese potencial es, más allá de la oportunidad, la necesidad de buscar un modo de vida en tiempos tan duros como los medievales y ante retos tan difíciles como el de Don Suero.