EDITORIAL
Actuación irresponsable del Consejo de la Caja
El lamentable espectáculo ofrecido por el Consejo de Administración de Caja España-Duero requiere una rectificación urgente. Una institución con la relevancia que ha tenido esta entidad financiera no puede escribir el final de su historia con esa imagen paupérrima.
El planteamiento defendido por el consejero de Economía, Tomás Villanueva, no puede ser más acertado. Cuando se ocupa un puesto hay que actuar con responsabilidad, hay que tomar las decisiones que sean necesarias, y evitar una dejación de funciones tan grave como la que se produjo este lunes.
Las personas que aún ocupan los puestos del Consejo de Administración saben perfectamente que lo que están haciendo son unos trámites obligados puesto que el negocio bancario en sí ya fue transferido a Ceiss —por decisión de ellos mismos—. Ahora se trataba tan solo de crear una fundación para que se ocupe del legado de la obra social de la Caja. Y nada más. Un trámite en el que no tiene ningún sentido ese boicot estéril y lamentable del lunes, que sólo sirve para complicar inútilmente las cosas.
Los consejeros aceptaron de manera voluntaria los cargos que ocupan en la entidad y han sido los que han aprobado con sus votos las decisiones tomadas en las cajas hasta que se ha llegado a esta situación. Intentar desviar la atención a estas alturas roza el ridículo. El proceso no tiene alternativas y con una actuación responsable hay que gestionar el fin de la Caja.