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CAMINO GALLEGO
León

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Y a sé que no estamos para fiestas, pero los pobres también han tenido siempre algún rato de relajo, que no todo va a ser trabajar o estar mano sobre mano, si no se tiene la suerte ¡qué gran verdad! de tener un trabajo, que es la obsesión ahora mismo de miles de jóvenes y en unos días se les unirán otros miles más que terminan ahora sus estudios.

Pero siguiendo la máxima de Perogrullo de que de donde no hay no se puede sacar, Poridad sigue otro año aquilatando el presupuesto festivo y aunque ha incrementado en 22.000 euros el gasto respecto al del año pasado, lo cierto es que mantiene sólo una tirada de fuegos artificiales, como ya hizo en el 2012.

Las fiestas ya no son lo que eran. Se celebran fiestas varias veces al año y los jóvenes varias veces a la semana. O al menos eso era así antes de los recortes. Se había llegado a tal nivel de jolgorio que no se salía sólo los sábados, como hace años, sino que empezaron también a salir los viernes, por aquello de relajarse tras el estudio o el trabajo y porque, además decían, había menos gente en los sitios y se podía disfrutar mejor. Luego empezaron a popularizarse los viernes noche y entonces los adelantados comenzaron a salir los jueves. Y así llegamos a pensar que el miércoles tomaría pronto el relevo, pero llegó la crisis y acabó con tanta disipación.

Y esa fiesta particular, ahora tan escasa, hace que cobre más valor la popular y que San Juan y San Pedro (bueno, lo del primer obispo de Roma se ha diluido y ya casi no se hace nada, salvo que caiga en fin de semana, como ocurre este año) sean esperados por muchos para iniciar las noches de movida, que con la llegada del calor irán a más.

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Pero a mí lo que me apena es que se reduzcan los fuegos artificiales, porque son sinónimo festivo. Y porque es, sin duda alguna, el acto más popular, el que disfruta mayor número de vecinos. La noche de San Juan sale a la calle todo León y se congrega en los aledaños del río y en la zona de la Junta para mirar al cielo y comprobar que todavía hay ilusión y que tenemos muchas cosas en común y algunos actos de las fiestas son ese nexo de unión. Como los fuegos de artificio, que tanto nos recuerdan nuestra infancia y que estamos dispuestos a seguir mirando con admiración. Por eso me atrevo a pedir que cuando piensen en aumentar el presupuesto festivo sea para destinarlo a más tiradas de fuegos. Una es poco.