EDITORIAL
Ceiss debe mirar sobre todo a Castilla y León
El proceso de reestructuración de la banca española, en el que está inmerso de lleno el Banco de Caja España-Duero (Ceiss), está dando ya los últimos coletazos.
El camino está siendo largo y muy duro, pero lo fundamental es que de él salga una entidad financiera fuerte y con capacidad para poder competir en el mercado financiero nacional y europeo, en el que irá de la mano del banco de la malagueña Unicaja.
Para eso se está llevando a cabo ya lo que es de hecho la segunda reestructuración de oficinas, la primera se hizo con la fusión entre Caja España y Caja Duero, en la que como no puede ser de otra forma prima y se tiene en cuenta el territorio histórico de la Caja: Castilla y León.
Ese es el camino. Y es lo que debe defenderse con uñas y dientes una vez que Ceiss se fusione definitivamente con la entidad que preside Braulio Medel. Y es que, pese a que España-Duero ha necesitado de dos rescates del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), lo recibido apenas ha supuesto el 1,5% del montante global que se les entregó a otras entidades. Toda una demostración de su fortaleza.
El negocio principal de la Caja estuvo, está y debe seguir estando en Castilla y León, donde tiene que mantenerse como entidad de referencia, para así dar su apoyo a las pymes y a los emprendedores. El camino está siendo largo, pero su final habrá sido el equivocado si el banco resultante de la fusión con Unicaja no hace girar parte de su negocio en la Comunidad.