AL TRASLUZ
Invertir bien
No hay una generosidad buena y otra mala, como el colesterol. Siempre es beneficiosa, aunque puedan plantearse dudas iniciales. Una donación anónima -entre 60.000 y 70. 000 euros- sufragará las tasas académicas de los cincuenta alumnos de nuestra Universidad que no podían abonarlas y verse forzados a dejar los estudios. Sus expedientes no daban para becas oficiales. Las suyas no eran las falsas calabazas de Rajoy que circulan por la Red, sino aprobados raspados y calabacines. Alguien ha posibilitado la resolución de un problema que iba más allá de lo individual, pues nos hubiese hecho fracasar como sociedad solidaria. ¿Ha sido una institución? Y qué, estas las integran personas. Familias en necesidad se han visto aliviadas. Todos somos becarios de algo o de alguien, empezando por el amor de nuestros padres. ¿Es una generosidad contraproducente, se lo han puesto más fácil a estudiantes del montón? Las personas no formamos montones. Se le ha puesto más fácil a quienes más lo necesitan. Largo es el camino hacia la madurez, el rector supo ver el problema en su dimensión ética, no sólo administrativa. La excelencia, sí, claro, pero sin reducirla a las notas. Los beneficiados han recibido una lección de la cátedra de la vida: han de mejorar su rendimiento pero además estar a la altura ética de la ayuda recibida. Las deudas del corazón son para siempre. Y bastaría con que uno solo de esos cincuenta jóvenes lo percibiese así, para que el desembolso quede compensado. Es una inversión en bien.
Hace años, un empresario leonés concedió también de forma anónima unas becas, a través de la Universidad. No estaban destinadas a los estudiantes con mejor expediente, sino a aquellos a quienes se pudiese motivar a convertir sus seises en sietes o en ochos, a juicio del profesor. Puso dos condiciones: no saber qué alumnos las recibían y que ellos no supiesen quién las había sufragado. Una bella concepción humanista de la empresa, más allá del legítimo derecho al beneficio. Pobre de aquel que no se sienta en deuda con algo o con alguien. ¿Acaso no hemos sido todos tratados alguna vez por encima de nuestros méritos? Y pobres de quienes no reciban enseñanzas diarias de la cátedra de la vida.