La opinión del lector
El problema de la confusión de poderes
El mundo de la Judicatura no anda bien hace tiempo. La independencia de los poderes es sólo teórica. Pero lo de los jueces es más grave y reciente. Cuando no es Gómez, es Pedraz, y no muy lejos Garzón, que debería de respetar el largo anonimato al que se halla sometido, si quiere andar acorde con la profesión.
La ensaladera de desaguisados a que venimos asistiendo es llamativa y competitiva en abandonar el propio fuero. Algunos poderes se inmiscuyen en el campo que no les es propio, olvidando la cortesía y los límites de su marco específico, y no sólo se sarpullen mutuamente sino que al atareado y sufrido Rajoy le fríen la barba a palos verbales indiscretos, o a su partido y políticos en general, sabedores además de que entre los grupos deambula más de un juez, sin saber por qué. Costumbre innata en la joven democracia. Y si no les toca el turno del desmán a los jueces, que bastante tienen con atender los propios deberes del cargo independiente, que debería ser, también los poderes mediáticos y a veces los económicos han sido incitados a saltar la valla y romper las reglas del juego.
Hay medios que se permiten adelantar las funciones que sólo al juez se deben. La marca España convulsionada sin razón total.
Se echa en falta, cada día más, una oposición correcta por el lado del partido socialista, que no es candidato a nada, en boca de algunos prohombres de su partido, porque lo viene demostrando desde su política, con más desdén y peor facha estos dos años de jefatura, hasta el ridículo de la moción amenazante sin ningún sentido útil.
Autos como Gúrtel están resultando largos y calamitosos con incumplimientos parciales de las reglas. Si la justicia no funciona, ¿qué nos queda de la pobre España?
¿Qué homenaje han recibido y cuántos más les debemos a las víctimas del terrorismo? Ahí es donde hay que estar cerca y gritar hasta herir los oídos a más de un juez, por sus dudas y decisiones tardías en sus sentencias poco claras que no tardaremos en lamentar, tras unas elecciones importantes.
El país anda a la deriva y da pena constatarlo, y no es causa de Rajoy en solitario ni de su partido. Alguien tendrá que arrepentirse un poco tarde desdichadamente.