EL BAILE DEL AHORCADO
Catapultas
A lguien poco conocido». Pongamos que Folgueral antes del vodevil, por ejemplo, que era tan poco conocido que pudo montarla parda —con el beneplácito de la cúpula— para acto seguido ser trasladado al limbo de la militancia, que es tanto como dar carta de naturaleza al asalto al poder al precio que sea pero tratando de guardar las formar, una versión sociata de fariseísmo, de tumba blanqueada o como quieran llamarlo, vamos, si fuera Carmen Ordóñez o Cayón les llamaría desahogados.
Ahora salen los críticos a decir que la gestora, ergo la dirección provincial, está inflando el censo con familiares de los concejales con el fin de recuperar a Folgueral para la causa. No lo tienen fácil para desandar el camino de mentiras y traiciones de esta versión de asalto a la moqueta, pero nunca se sabe.
Además, hay gente para todo y, como ocurre en las mejores familias, de muchos colores. Yo lo descubrí al poco de llegar al Bierzo, cuando veía a Ismael repartiendo besos y firmado autógrafos, cuando escuchaba a los vecinos de Balboa denunciar que quien se postulaba por el PP les aseguraba que al votarle estaban dando su apoyo al PSOE. Cousas de la gente que, como dice una amiga, pues es eso, gente.
El problema al que se enfrenta el PSOE no se soluciona hinchando la militancia proclive al alcalde, el problema es cómo mantener a todos los que le utilizaron de palanca contra el contrincante, comenzando por Villarrubia y continuando por Valenciano... El problema es que la marea electoral devuelva a puerto el viscoso caso Ismael, y que esta vez la ola llegue con resaca y se los lleve a todos.
Los protagonistas se han dejado demasiados pelos en la gatera — «Samuel, te llamo en un rato; no digamos nada público hasta que hablemos; no cometamos ningún error, vale?; un abrazo, en todo caso; ánimo!»—, han mostrado en exceso sus cartas (el poder por el poder) abdicando de valores —la mujer por la mujer, sin más, de manera elemental y como catapulta para medrar— de los que alardean como exclusivos y que ahora son ya papel mojado. Pero, again, el Bierzo es diferente, ceibe de muchas de las intrigas en las que se cuece el poder. El disimulo no va con ellos y, además, tampoco es que tengan enfrente a Gracián, así que habrá que ver cómo se desarrollan los acontecimientos, que de aquí a dos años...