Diario de León
Publicado por
JUAN CARLOS FRANCO
León

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Esto de publicar al final de la semana es lo que tiene: cuando vas a hablar de un tema, por lo general, ya te encuentras pisao todo el sembrao . Es lo que me pasa con la privatización, semiprivatización, préstamo a algún amigo con derecho a roce o lo que sea que quieren hacer ahora con los centros de interpretación de Las Médulas. A estas alturas de partido ya se han despachado a gusto con este asunto hasta los japoneses que tenemos estos días por Ponferrada, recién aterrizados de Buenos Aires tras levantarle a Botella los Juegos 2020, preguntando, tan creciditos que vienen: «¿ Cuánto por la Ciuden ?».

Pero a lo que íbamos, Las Médulas. Ahora va a resultar que los pretores, o quienes coño estuviesen al mando de este territorio en tiempos de los romanos, fueron los únicos gestores públicos que supieron llenar las arcas municipales, en su caso imperiales, con estos terrenos áureos del Bierzo. Porque los de ahora, de cualquier administración y cualesquiera que sea la formación política implicada que ostente mando en plaza, ya han arrojado la toalla al respecto.

Y luego se extrañarán del desapego de los ciudadanos por la política o, mejor dicho, por sus representantes públicos. Con este ‘echar balones fuera’ están poniendo en entredicho la necesidad de mantener administraciones y cargos públicos. Si al final va a ser el sector privado quien gestione, ¿qué necesidad tenemos de que existan ‘gestores’ de lo público? Por otra parte, tal vez el problema radique en Las Médulas en sí. Un marrón envuelto con lacito de Patrimonio de la Humanidad con el que la administración nunca ha sabido muy bien qué hacer. ¿Se plantearía la misma situación en Atapuerca? Francamente, creo que no.

Así, Las Médulas ya están sentenciadas. Perdón, salvadas. Y los que quieran visitarlas ya saben: a volver a pagar por ver lo que ya pagaron, vía impuestos, para que se construyera o ilumine lo poco que hay construido o en penumbra.

Es de suponer, que el gestor privado ya estará echando números: tanto por visita, tanto por publicidad y patrocinio (una Cuevona Fly Emirates por aquí , un Mirador Qatar Airways por allá, un Castrillín Air Asia ,...). Y si los números no salen, siempre habrá una cláusula del contrato por la que lo público, vamos, todos nosotros, pague el déficit de explotación.

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