Diario de León
Publicado por
CAYETANO GONZÁLEZ
León

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Las dos «almas» que desde hace ya algún tiempo conviven dentro del PP se pudieron ver de forma muy clara este domingo en la plaza de Colón. Mientras que la ex presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, o su sucesor, Ignacio González o el ex ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, eran ovacionados y recibidos con muestras de cariño por parte de los asistentes, los tres vicesecretarios del PP —González Pons, Arenas y Floriano— eran abucheados con adjetivos de grueso calibre.

La inmensa mayoría de los asistentes a la citada concentración tienen muy claro que muchos de los males que se están viviendo en relación con los presos de ETA, la derogación de la doctrina Parot, la sentencia del chivatazo del Faisán, tiene su origen en el suicida proceso de negociación política que Zapatero llevó a cabo con ETA. Pero esos mismos ciudadanos piensan que el actual Gobierno, que ya lleva dos años en el poder, también es corresponsable, más por omisión que por acción, por continuar de alguna manera esa «hoja de ruta» pactada con la banda terrorista y uno de cuyos capítulos más sangrante ha sido la derogación de la doctrina Parot.

La base del PP —que estaba en Colón— está muy desconcertada ante este proceder del Gobierno. Del PSOE ya sabían que su apuesta era negociar con ETA, pero del PP esperaban otra cosa. Y sin embargo se han encontrado con un Gobierno, que aunque no se haya sentado físicamente con los terroristas, que no lo ha hecho, ha dejado que las cosas transcurrieran por un determinado cauce que ha llevado a unas consecuencias muy lamentables. ¿Por qué el ejecutivo de Rajoy no recusó al magistrado Luis López Guerra, puesto por Zapatero en el Tribunal de Estrasburgo, si se sabía que no iba a defender en ese organismo lo que el Tribunal Supremo y el Constitucional habían avalado?

La cuestión es si Rajoy va a querer rectificar esa política antiterrorista que tiene tan desconcertada y enfadada a su base electoral. Para ello, lo primero que debería hacer es cesar a su amigo y Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, que el mismo día que las víctimas del terrorismo salían a la calle no tuvo otra ocurrencia que anunciar que en dos meses, medio centenar de etarras quedarán en libertad, añadiendo que se encontraba impotente ante ese hecho. Precisamente todo lo contrario de lo que se espera de un Ministro del Interior que es firmeza y aplicación de la ley, no que libere a Bolinaga.

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