EL RINCÓN
Grandes facilidades
La gente que desee contraer el terrible vínculo matrimonial y la que quiera divorciarse lo podrá hacer ante notario por un precio bastante moderado. No solo se le facilita la entrada, sino la salida, y lo que únicamente podía separar Dios, ahora puede lograrlo todo el que disponga de 95 euros. Miles de trámites judiciales pasarán de las sacristías a las notarías y a los registradores de la propiedad, que bendecirán a su colega Mariano Rajoy si se aprueba el anteproyecto de ley de la jurisdicción voluntaria. No deja de ser una conquista de la libertad, ya que el amor es ciego, que las uniones prometidas para toda la vida puedan clausurarse en un abrir y cerrar de ojos.
No todo el mundo es capaz de comprender que cuando no se es capaz de matar a una persona es necesario vivir con ella, pero en los países de alto desarrollo industrial, grupo al que no pertenecemos, hay que dar facilidades. En los países más florecientes del mundo, según las estadísticas, se rompen tres de cada cuatro matrimonios. Después hay muchos reincidentes. La Biblia, creo que en el Génesis, dice que no es bueno que el hombre esté solo. Ni el hombre ni la mujer, ya que la soledad está cruelmente pensada «para los dioses y para las bestias». ¿Por qué en las grandes urbes se divorcian más personas que en los llamados medios rurales? Se puede pensar que en los pueblos de pocos habitantes, donde no abundan las uniones entre personas del mismo sexo, la gente liga su existencia a la de otro y en caso de tomar esa decisión, lo que hace es mudarse de pueblo.
En Estados Unidos, en Japón, en Alemania y en otros países opulentos, las parejas se desunen con gran facilidad, pero han tenido que casarse anteriormente, circunstancia que equilibra la cantidad de matrimonios y de divorcios. Quizá sea todo un juego de sociedad, aunque haya parejas que lo hayan convertido en un juego de saciedad y se aburran hasta que la muerte les separe. Sin duda lo mejor es poder hacer lo que a cada uno le dé la gana. A condición de que la conserve