TRIBUNA
Civiqus, dos años aportando en Villaquilambre

Civiqus es consciente de que la necesidad real de la sociedad es acabar con la crisis y que esto sólo puede hacerse cambiando el modelo económico que la ha provocado. Muy al contrario, las grandes corporaciones y los especuladores financieros que nos han llevado a una crisis económica, ecológica y social sin precedentes en su magnitud, no sólo no asumen su responsabilidad sino que siguen dictando las políticas económicas y presentándose como única solución en vez de como el gran problema, además de ser, precisamente, las únicas beneficiarias de este crack. Les va tan bien que, por supuesto, nos proponen más de lo mismo: la fuerza del mercado como pilar básico del sistema.
Cinco años después de que estallara la crisis, no se ha hecho nada para regular y controlar el capital financiero, sino más bien lo contrario, ni por llevar a cabo una política fiscal orientada a redistribuir la riqueza en lugar de a rentabilizar al máximo el capital privado. El capitalismo intenta refundarse, sí, pero sobre la misma lucha de clases, la misma acumulación de capital en base a la desposesión de los bienes comunes y públicos, de los derechos sociales y democráticos.
El resultado: las desigualdades entre la población han crecido a niveles que no se habían visto desde principios del siglo pasado. En España, la diferencia entre los más ricos y los más pobres ha aumentado un 30 por ciento en sólo estos últimos cinco años. Y no sólo hay más pobres; y no sólo hay más diferencias entre los pobres y los ricos, sino que se ha generalizado el miedo a caer en la pobreza.
Pero la necesidad tiene cara y nombre y una vida que vivir, y combatir la raíz del problema debe ser compatible con ayudar a las víctimas, como en una guerra las negociaciones de paz no pueden impedir que se socorra a los heridos. Es más, construir alternativas solidarias frente al empobrecimiento es lo primero y la condición para después cambiar de raíz un sistema dominado por la dictadura de la ganancia. Muchos ciudadanos lo han visto así y, de este modo, los movimientos sociales que están surgiendo durante la crisis son tanto movimientos solidarios como emancipadores.
Civiqus se definió durante la campaña electoral como un partido para las víctimas de la crisis y contra la corrupción. Desde el gobierno municipal de Villaquilambre no podemos hacer lo suficiente, desgraciadamente, por cambiar el sistema económico internacional, pero sí por cambiar las normas en el ámbito local y, sobre todo, por paliar sus efectos entre la población.
En estos dos años, hemos multiplicado la ayuda alimentaria a la población más afectada por el azote de la crisis económica, proporcionando a los beneficiarios, por otra parte, formación y asistencia para encontrar empleo, y hemos creado una bolsa de ayudas para la compra de libros de texto y material escolar que este curso alcanzará a 122 familias. Por otra parte, hemos construido una veintena de huertos sociales para desempleados y jubilados, que servirán para el autoconsumo y la formación en materia de agricultura ecológica. Hemos puesto al alcance de todos los vecinos, sea cual sea su situación económica, multitud de actividades de formación, ocio, cultura, salud y deporte. Hemos aprobado un Plan de Voluntariado con el que queremos implicar a toda la población en un esfuerzo colectivo de solidaridad, enriquecedor tanto desde el punto de vista personal como social. Y, sobre todo, nos hemos mantenido alerta a cualquier iniciativa que suponga la participación ciudadana, atendiendo todas las sugerencias vecinales, estableciendo el mayor número de convenios que hasta ahora se hayan hecho en el Ayuntamiento con clubes deportivos, juveniles, etcétera y, en definitiva, fomentando al máximo el asociacionismo… De hecho, nunca se habían firmado tantos convenios con asociaciones.
En aras a esta política, nos proponemos, en lo que queda de legislatura, exprimir al máximo las posibilidades de un municipio que basó su bienestar en la construcción y que, por tanto, se ha visto sacudido por el desplome de los ingresos pero que, además, ha sufrido los efectos de una pésima gestión municipal que cargó a los vecinos con una deuda municipal de … Y ése ha sido nuestro gran reto, que hoy podemos ya anunciar cumplido: limpiar los cajones de facturas, poner orden y total transparencia en unas cuentas municipales plagadas de arbitrariedades, irregularidades, mentiras y descalabros; pagar las deudas que, al menos, han permitido salir adelante a un buen número de pequeños y medianos empresarios; y, en definitiva, poner en marcha una política social con insuficientes recursos pero real y, a nuestro entender, la base sobre la que construir cualquier alternativa económica cívica, ética y democrática.