FUERA DE JUEGO
Cargo en precario
El ERE forzado y dramático que sufrió el PSOE en todo tipo de instituciones públicas tras su debacle electoral de 2011 sigue pasando factura. Hay cientos, por no decir miles, de personas que aguardan un cargo o por mejor decir que dejan claro que están dispuestos a hacer todo lo posible por conseguirlo. Pero lo peor es que además del ERE se ha creado mucha precariedad, mucha interinidad. Sólo en ese contexto se entiende hasta qué punto se ha convertido en una jaula de grillos.
Este domingo, el PSOE del sur de la provincia —tierra muy propensa a mirar con ojos comprensivos a Matías Llorente— no dudó a la hora de lanzar la enésima pulla contra la dirección provincial. No es un hecho aislado y lo único que pone aún más en evidencia es que en el congreso de los socialistas andaluces había estos días algo más en juego que el mero trámite de la toma del poder por parte de Susana Díaz. Lo escenificado, con Rubalcaba, Griñán y Zapatero a su lado, tampoco es decisivo aún. Quedan por en medio unas primarias que si el equipo que actualmente controla Ferraz no consigue ganar, acabarán desencadenando una cascada de congresos extraordinarios de arriba a abajo que lo cambiará todo.
Esa circunstancia es la que genera tanta interinidad en casi todas las sedes socialistas. Si el sucesor de Zapatero —tras este receso de Rubalcaba— actúa como lo hizo al llegar a Ferraz nuestro paisano no quedará títere con cabeza. De arriba a abajo fue minando a todos los que no eran afines y consiguió un organigrama tan férreo que durante años vivió con una placidez casi insólita en las filas de un partido político español. El precedente es fácil que se repita y más cuando en todos los rincones se siguen afilando los cuchillos a la espera de conocer cuál es el carro ganador al que hay que subirse.
Con este panorama cualquier tipo de quiniela es un auténtico brindis al sol. En la otra oportunidad en la que hubo unas primarias en el PSOE para elegir candidato a la Moncloa ganó contra pronóstico Borrell. Era abril de 1998 y el catalán ni siquiera llegó a ver la papeleta electoral con su nombre. Por aquel entonces Zapatero estaba claramente alineado con los oficialistas de Almunia y apenas dos años después ocupaba el despacho más noble en la sede de Ferraz. Desde entonces nadie osó convocar la opinión de los afiliados con unas primarias —y van unas cuantas elecciones— porque la caja de pandora puede soplar en cualquier dirección.