Diario de León

TRIBUNA

Metafísica empresarial educativa

Publicado por
profesor de la ULE y Coordinador del Área Federal de Educación de
León

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Si la comunidad educativa se quedó asombrada con la Lomce, una reforma educativa que concitó el rechazo y la oposición de todos los sectores de la misma, los decretos que la desarrollarán van a ser capaces de acabar por traumatizar a los propios profesionales de la educación que ven cómo les imponen unos contenidos cercanos al esperpento, que diría don Ramón del Valle-Inclán.

Ya están aquí los nuevos currículos, lo que se estudiará en las aulas. El Ministerio de Educación acaba de publicar el «proyecto de real decreto por el que se establece el currículo básico de la Educación Primaria, de la Educación Secundaria Obligatoria y del Bachillerato». ¿Quiénes los han redactado? ¿Con quién se ha contado? ¿Qué voces han sido escuchadas? La fórmula sigue siendo la misma y, además, en este caso se han lucido.

Uno de los extremos más «pulidos» de esta reforma educativa del ministro Wert es convertir el «emprendimiento» en un contenido estrella que se pretende trabajar en todas las áreas y etapas educativas, desde infantil hasta bachillerato y FP. Por eso no es de extrañar que en los nuevos contenidos de Filosofía de primero de Bachillerato el Ministerio de Educación introduzca los dedicados a la función de la Filosofía en el mundo empresarial y organizativo.

Con un temario que sonrojaría hasta al mismo Sócrates en donde se propone desarrollar «el modo metafísico de preguntar radical y mayéutico para diseñar una idea empresarial».

Los «lumbreras» que han diseñado estos contenidos no han tenido ningún empaque en proponer unos criterios de evaluación sobre estos contenidos que, no sólo han alarmado ya a los propios profesionales de la Filosofía, sino que harían desesperarse «metafísicamente» al propio Sócrates. Algunas de sus formulaciones más llamativas parecen sacadas de la antología del disparate metafísico hispano: «Conocer el modo de preguntar radical y mayéutico de la metafísica para diseñar una idea empresarial y/o un plan de empresa utilizando habilidades metafísicas y gnoseológicas para conocer y comprender la empresa como un todo, facilitando los procesos de cuestionamiento y definición clara de las preguntas radicales y las respuestas a las mismas, como ¿qué somos?, ¿qué hacemos?, ¿por qué?, ¿para qué sirve esta empresa?, ¿cuál es nuestra misión?, ¿cuál es su sentido, su razón de ser? y saber argumentar la defensa de las respuestas.» Pero van aún más allá: exigen «Comprender el valor de la teoría del conocimiento, la lógica y la epistemología para introducir una racionalidad en el origen, desarrollo, dirección y ejecución de un proyecto empresarial, ayudando, utilizar las habilidades metafísicas y lógicas para comprender el orden racional de la interrelación entre las partes de un proyecto o de una empresa, siendo capaz de elevarse por encima de lo concreto para ver, estructurar y valorar la totalidad del sistema eliminando el caos y la desconexión, aportando sentido y significado al todo y a las partes y clarificando racionalmente ideas y emociones».

Ya no se trata sólo del rechazo a una ley educativa mercantilista, segregadora, privatizadora, clasista, sexista, antidemocrática y profundamente regresiva como la que el PP ha aprobado. Se trata del ridículo que siente el propio profesorado al forzar de una forma tan descarada e ideológica los contenidos con el fin de introducir ese «espíritu empresarial» incluso de una forma completamente artificial y ridícula. Porque proponer como criterio de evaluación que el alumnado tiene que «reconocer la utilidad de la estética filosófica para dar viabilidad a un plan de márquetin» roza ya no en lo hilarante, sino en lo esperpéntico.

El problema añadido es que ya no se trata sólo de contenidos que exigirán al alumnado aprender, si es que esto es posible, a «reconocer y comprender la función axiológica de la Filosofía en el campo empresarial, expresando los valores propios de la Ética y de la filosofía política para establecer el sistema de valores de la empresa», sino la ingente cantidad de recursos invertidos en estos contenidos y programas por parte de las Comunidades gobernadas por el PP, mientras recortan miles de millones en atención a la diversidad, profesorado, programas de refuerzo y becas desde educación infantil hasta la universidad.

Lo más preocupante además es que todos estos recursos, puestos a disposición de esta «metafísica empresarial wertiana», están dando resultados. Así lo asegura el consejero de educación de Murcia que presentó un estudio según el cual la mitad del alumnado de esa comunidad quiere ser empresario. Es más, el consejero quiere extender la formación empresarial a todo el profesorado para que los docentes puedan enseñar en valores emprendedores desde cualquier área del currículo, incluso desde la Filosofía, como podemos comprobar en los nuevos decretos del currículo. Mientras han eliminado los contenidos donde se analizaban las causas de la violación de derechos humanos, la pobreza o la desigualdad de la asignatura Educación para la Ciudadanía.

Hemos pasado así de aquellas transversales de «educación para la igualdad», «educación para la convivencia», etc., a estas nuevas transversales de «educación para el beneficio» y «educación para la especulación». Eso sí, abren ahora un breve período de información pública, que coincide con las vacaciones navideñas y una dirección de correo electrónico para enviar «propuestas». Creo que el ministro Wert debería empezar por leer la Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres del filósofo Immanuel Kant y repensar su propio sistema moral. Váyase señor Wert, váyase.

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