TRIBUNA
¿Dónde educar mejor? La influencia del centro

Periódicamente la prensa, investigaciones específicas y hasta la sociedad en general se ocupan de diagnosticar cuáles son los mejores centros para educar a los alumnos en todas las etapas del sistema educativo. Ello se realiza mediante un sistema de indicadores que, con mayor o menor fortuna, enumeran algunos de los elementos considerados cruciales en la obtención del ranking de excelencia educativa.
Entendemos por efecto académico el grado en que el progreso, el aprovechamiento de un alumno y su rendimiento están influenciados por el centro educativo al que asiste. También se ha dicho que es «el peso de la escuela sobre el desarrollo de los estudiantes». Son nociones vinculadas a la mejora, a la eficacia escolar y a la evaluación educativa, entendiendo el término escuela desde infantil hasta finalizar la Universidad.
En primer lugar al poner el acento en el centro (efecto escuela) al que asiste el alumno, se está olvidando de la otra variable interviniente básica: la física y contextual, lo cual es bastante más que la simple genética. Un artículo titulado: ¿La escuela o la cuna? discutía sobre cuánto aporta el centro educativo al aprendizaje de los estudiantes, a su formación, a su preparación y a su futuro. Señalaba como efecto centro entre un 17 y un 22% de la formación del estudiante, mientras que el nivel cultural y económico incidía entre el 10 y el 14% .
También se preguntaba si el efecto escuela puede revertir el determinismo de la cuna y el origen social de los estudiantes de modo que les permita concretar las promesas de inclusión, movilidad y ser palanca de transformación social. Pero según los sociólogos franceses Bourdieu y Passeron, el centro educativo es un simple medio de adoctrinamiento y reproducción social.
En la misma línea, aunque algo menos contundente, se sitúa el trabajo de Murillo al señalar que lamentablemente, la evidencia disponible es robusta en mostrar que el peso de la casa o de la cuna sigue siendo mayor al de la escuela y que en esta última hay importantes diferencias según la región, el país o contexto geográfico que la cobije. Y añade que hay diferencias según los niveles: mayor en Primaria que en Secundaria y Universidad, y según las materias: mientras que el efecto centro es muy bajo en Matemáticas, es considerable en Lengua. Purkey y Smith afirman que la diferencia en el nivel de rendimiento de los alumnos entre las escuelas más eficaces y las menos eficaces es del 20%.
Los resultados del estudio británico Junior School Project indicaban que la magnitud de los efectos del centro era del 10%. Otro grupo de investigadores franceses de la Universidad de Toulouse estima el efecto centro en un 12% y el efecto profesor en un 14%. Si acumulamos ambos es relevante la dimensión de influencia que ejerce el centro que se mueve en parámetros entre el 12 y el 25%. Este debate se ha mantenido tradicionalmente para estimar la magnitud del efecto centro en distintos países y contextos.
Pero, ¿cómo medir el efecto centro educativo en los alumnos? Se ha hecho con estudios multinivel y los resultados son muy bajos. La tónica general es hacerlo por medio de indicadores, como se hace cualquier tipo de evaluación en Ciencias Sociales. Pero surge la pregunta ¿Qué indicadores? Todos los indicadores posibles agrupados en criterios o en categorías tienen unos elementos comunes: cómo se enseña, qué se enseña, profesorado, recursos e impacto. El modelo utilizado por el periódico El Mundo tiene tres categorías, cada una con nueve criterios: Modelo de enseñanza, oferta educativa y medios materiales. Con ello establece un ranking de los mejores, entendiendo que los ausentes no lo son. Pero es evidente que variando el patrón de medida los resultados también varían. Con el modelo citado tenemos la honrosa posición de figurar en la lista con uno sólo de los colegios evaluados (todos privados o concertados) de la provincia de León y en el puesto 94 lo cual no nos deja muy bien parados. ¿Y qué pasa con los centros públicos? Son evaluados, al igual que los privados, por la Inspección Educativa, pero sus resultados no se hacen públicos y sólo los conocen los centros a los que se refieren. ¿Sería deseable conocerlos? ¿Cuáles son los mejores centros educativos?
El objetivo de un modelo causal como el citado es describir las posibles relaciones entre una serie de variables para explicar un fenómeno, en este caso el rendimiento escolar. Los modelos de explicación causal del rendimiento académico se centran más en los factores personales, como la inteligencia, la familia, la actitud, que en los de tipo social como el centro en el que se recibe la educación, que son considerados como variables latentes y no nucleares en los trabajos. Por su parte los estudios de correlación entre el rendimiento y el centro educativo no han tenido la atención que debieran en nuestro país, pero sí tenemos evidencias como las de los sucesivos informes Pisa que muestran mejor rendimiento en los alumnos de centros privados.(aunque otras variables podrían matizar esta afirmación). Quizá lo último sobre el tema de la incidencia de los centros en el rendimiento nos lo aporta una investigación de septiembre de 2013 avalada por el MEC en la que se señala: que la asistencia a un centro educativo con mayor nivel general de rendimiento tiene efectos positivos sobre los resultados académicos de los alumnos. Contradice así la anterior literatura que incidía sobre la escasa influencia del centro en los alumnos; el centro produce cambios conductuales positivos en los actores implicados en el proceso educativo: alumnos, profesores y padres; los profesores más cualificados consiguen alumnos con mejor rendimiento; pero los padres de los alumnos de los mejores centros se desvinculan más de la educación de sus hijos al depositar su confianza en el centro.
Todo ello muestra que aunque todos los elementos son importantes, el efecto centro es el más fácilmente manipulable, el de más fácil control por parte de los padres y el de mejor disposición compensatoria de las diferencias de tipo social y económico. La elección que se haga condiciona, como se ha visto, en un porcentaje importante, el rendimiento del alumno en cualquiera de sus etapas educativas.