FRANCAMENTE
Una de ‘polbo’
De estos polbos vendrán futuros lodos. No tengo ninguna duda. Y es que no se puede meter el dedo en el ojo al gallego y esperar que se quede quieto. Porque si, como dicen, encontraron un dni de la comunidad vecina cuando llegaron a la luna, cómo se van a quedar quietos, por muy primos-hermanos que seamos, cuando les hemos borrado de los registros oficiales jugando con uno de sus bienes gastronómicos más queridos. Tocarles el polbo , y más si es a feira es jugar con fuego, sabiendo que tenemos todas las papeletas para terminar quemándonos. Lo de menos es la revancha que ha pedido los de Carballiño, pues esa cuenta la pagará, a buen seguro, la población de cefalópodos de Camariñas. O, mejor dicho, de Marruecos, que llevan tiempo doblando a los gallegos en las escenas de riesgo, como meterse en una caldera de agua hirviendo, sin que el personal se entere de qué va la película.
Son otras cuentas que tenemos a pachas con ellos, las que realmente nos deben preocupar. Después de esta afrenta, desterremos para siempre cualquier esperanza, por ejemplo, de que la Xunta cumpla algún día el compromiso adquirido por don Manuel y levante la casa-museo del Padre Sarmiento. Y es que no se puede ir por el mundo pisándole el callo al personal, y menos a unos vecinos que siempre nos han tenido en sus pensamientos y en sus oraciones.
Y muestras de su afecto tenemos más que sobradas. No es cuestión de relacionar aquí todos sus desvelos por nosotros, pero, y como se suele decir que es de bien nacidos el ser agradecidos, no está de más recordar alguna de las muestras de generoso afecto con que siempre nos han obsequiado. Como cuando hemos tenido una autovía a medias y siempre se han ofrecido voluntarios para hacer el trabajo duro de redactar el informe que proteja a nuestra población de murciélagos gigantes de La Lastra (aunque ello suponga un retrasillo de las obras). O como cuando se sacrificaron para las obras de otra autovía, en su realización desde Madrid, continuasen en esa comunidad, relegando al tramo berciano al último lugar. Pero no por otra cosa, que para cedernos el privilegio de que la inauguración de la apertura total de la obra fuese en estas tierras. O como cuando dejaron claras sus exigencias sobre por dónde tenía que entrar el AVE. Así que atémonos los machos ahora que les hemos enfadado, disfrutemos el momento y si es con un buen polbo ( a feira , o como les apetezca), mejor.