PANORAMA
Guardar la ropa
Quienes nadaban en la abundancia no tuvieron la precaución de dejar a buen recaudo su indumentaria. En general, eran gente de abrigo que consiguió su peso ideal disminuyendo la ración de los demás españoles. hora, por si no fuera suficiente la preocupación compartida por Cataluña, sin la cual vamos a pensar menos todos, está de moda ir a los contendores: unos para tirar sus trajes en desuso y otros para usar lo que ellos tiran. Al buen ministro Arias Cañete, antes de que pueda demostrar que sigue siéndolo en la convulsa Europa, le acusaron de gordito, que es algo que sólo despierta sospechas en Calcuta. Pero, vamos a ver: ¿cuál es el peso ideal?, y sobre todo, ¿ideal de quién? El prestigio de la delgadez es muy reciente y sólo se da en los países desarrollados, donde se sabe que no es obligatoria.
Hay quien dice que la elegancia es una cuestión de esqueleto. Mi inolvidable amigo Paco Umbral, tan mal imitado, me confesó que él comía un día sí y otro no. Decía que él era un quinqui vestido por Pierre Cardin y yo le decía que era al revés, que era Pierre Cardin vestido por un quinqui. Su elegancia era congénita y estaba a prueba de las bufandas arrastrables, largas por las dos puntas. Hay quien es elegante hasta vestido de nazareno. Quizá consista en cuidar la línea interior. En opinión autorizadísima de Coco Chanel, moda es todo lo que puede pasar de moda. Por eso no podemos afirmar que la golfería de un gran número de nuestros políticos, sin contar aforados, sea una costumbre de época. Los trajes del caso Gürtel han acabado en contenedores de ropa usada de Valencia. Sus dueños los habían registrado antes para que no se confundieran las telas con la tela propiamente dicha.