Renta agraria: todavía hay margen de mejora
La renta de los agricultores de Castilla y León se incrementó en el último año un 15% respecto al anterior, lo que les permitió obtener casi 2.779 millones de euros. Ese incremento, que duplicó el nacional (7,6%), fue posible gracias al crecimiento de las producciones vegetales y a la moderación en la escalada de los últimos años del valor en los consumos intermedios. El dato tiene el doble valor de la cifra en téminos absolutos y de la feliz noticia de que se haya recuperado la senda de crecimiento perdida en 2012, cuando descendió un 4,6%.
La producción agraria creció un 17,4% desde 2012, con un 19,7% de avance de la vegetal y un 16,2% de la animal. Sin embargo, esos buenos datos todavía contrastan con el encarecimiento de los consumos intermedios del 20,1% que frenó una mayor expansión. Es un factor que es necesario corregir en un sector que mantiene una tónica de mejoría que ni crece de manera desmesurada en los momentos expansivos ni se desploma en los años de crisis.
No obstante, en ese contexto de mejora y en la consideración de estratégico de un sector que en la provincia todavía mantiene a casi diez mil familias, no hay que olvidar que sigue registrando pérdidas de activos, pese a la creciente incorporación de jóvenes profesionales. Y no hay que olvidar tampoco que una parte de él, el ganadero, sigue sumido en una profunda crisis por la pérdida de población activa, sobre todo en ovino y vacuno de leche, que necesita mejorar sus precios y rebajar sus costes para garantizar su rentabilidad.