La opinión del lector
Carta abierta a la alcaldesa de Villarejo
Tengo que decirle que salgo poco, leo... casi poco; y, por tanto, me considero un «desinformado». Pero lo que quiero decir es sobre un tema que nos atañe a un buen grupo de vecinos. Me declaro pues un simple vecino de allende la variante, hacia el Páramo; de esos que llevamos años y años percibiendo los «perjúmenes» que se alivian abundantemente de las cloacas de otros barrios (ellos no tienen culpa) en el cauce que, desde el que abastecía la Azucarera, pasa por un primer molino en Veguellina y otro llamado de Monreal (hoy viejo matadero), el que discurre bajo la vía y carretera del Páramo para unirse a la presa de Villoria, muy cerca ya del molino de Maxi.
Cansados estamos de ver flotar con «impúdico desprecio» (por parte de presentes y pasados munícipes) las nauseabundas inmundicias cuando las aguas eran más abundantes; y cuando no (que lo son casi siempre), los dichos detritus se depositaban en el lecho del cauce convertido en el fangal de una enorme fosa séptica «al descubierto».
Hemos visto a los munícipes hacer algunas cosas muy propias de ciertas mentes privilegiadas: como la pista de frontón-padel («monumento imprescindible en un hermoso medio natural») o el gran complejo empresarial del polígono industrial de Villoria, de tal notoriedad y trascendencia.
Señora alcaldesa, ahora le toca a usted: Hoy ya vemos trabajar las máquinas y camiones que aportan gran cantidad de piedra tipo escollera que suponemos «adornará» los laterales de ese cauce abierto en el que ya se trabaja para no sabemos aún qué proyecto. Y yo me pregunto: ¿Tenemos derecho los vecinos a conocer previamente y a opinar sobre los proyectos que nos afectan directamente? ¿Tenemos derecho a pedir el entubado de esas aguas fecales? Si en su día se cubrió dicho cauce al otro lado de la carretera, ¿por qué un trecho puede cubrirse, ser calle y el otro no? ¿Por qué no ha reunido (al menos) a los vecinos afectados para oírles? ¿Alguien quizás ha tenido acaso la insolencia de faltarle al respeto? ¿No..? ¿Entonces...?
Bueno; ante hechos consumados (o a punto de serlo), nada más podemos argumentar ya. ¡Que tenga suerte, porque, con la suya va la de todos nosotros, los vecinos de todo barrio y lugar municipal!; pero... no olvide que cuanto haga, como cosa permanente en el tiempo, será también un permanente testimonio de sus aciertos o desaciertos. Por usted..., por nuestro ayuntamiento..., por todos sus vecinos..., «no tenga miedo señora, prodíguese un poquito más en la calle; que la podamos ver, saludar y..., querer...o no».