FUERA DE JUEGO
Doble partido
Cuando el Atlético conquistó la Liga en el Camp Nou al grito de «Podemos» parecía que se había producido una catarsis en el fútbol español. Las quinielas y los análisis cambiaron radicalmente y se hacía impensable que en Lisboa se impusiese de nuevo la lógica como finalmente ocurrió. Pero a la hora de la verdad el Atlético murió en sí mismo, totalmente agotado en lo físico y en lo mental, y muy probablemente durante este verano aflorarán pulsos importantes y alguno terminará por hacer incluso las maletas.
Viene todo esto a cuenta del doble partido vivido este fin de semana, el que se disputó el sábado en el césped y el domingo en las urnas.
Es verdad que la victoria en el propio Camp Nou/ debacle electoral del bipartidismo es bastante novedosa pero hay que tener en cuenta que el Barça ni llegó a presentarse a esta batalla, algo así como lo ocurrido en un PSOE donde Xavi/ Rubalcaba ya no da para más aunque algunos se sigan empeñando en que con cambiar al Tata Martino/ cabeza de lista todo se solventará de golpe.
Los ciclos de alternativas ligueras protagonizadas por el Deportivo, el Valencia o el Sevilla, e incluso por un Villarreal que se asomó de repente en el panorama desde cero tampoco son totalmente nuevos pero la experiencia prueba que acaban por ser eso, ciclos. Como ya ocurrió en otros tiempos con la vuelta de Suárez en forma de CDS, con aquella operación reformista, aquí con la UPL o con esa IU que fluctúa como el Guadiana, al final la ley del fútbol/ ley d’hont pone a cada uno en su sitio y la cruda realidad se impone cuando llegan las finales/ elecciones importantes en las que hay un plus y los cracks lo dan todo hasta el último minuto de la prórroga para llevarse la copa a sus vitrinas y conseguir que nada cambie.
Pero ese será otro partido. Hoy toca exhibir colores rojiblancos —todo el mundo se une al we can atlético— para hacerse partícipe de esa Liga que tuvo algo de elecciones europeas porque parecía que ninguno la quería y nadie daba la batalla de verdad. En Barcelona simplemente estaban mirando cómo hacía la maleta el Tata y en Madrid pensaban en metas mucho más importantes que ese título secundario que preferían dejar pasar sin mucha sangre. Llegará la final de Champions y veremos si de nuevo a los pequeños les asoman las carencias y las vergüenzas porque desde la grada todo se hace más fácil. Lo dicho: fútbol es fútbol.