AL TRASLUZ
Casi inesperado
El columnismo es oficio de urgencias. Me había levantado temprano para escribir este Al trasluz. O con más exactitud, no éste sino otro. En ello me encontraba cuando llegaron las primeras noticias sobre la abdicación del Rey. Mandé sin más la columna al limbo. Y el caso es que el tema iniciado prometía. Comparaba la crisis del PSOE no con el Titanic , tampoco hay que ponerse en lo peor, pero sí con el Poseidón , aquel trasatlántico al que una gran ola le dio vuelta y le puso «como gato panza arriba». Pero la actualidad manda, cual cabo furriel. Tendrán ustedes que conformarse con el trueque. Ya hace unas semanas me pasó también con otra columna, dedicada a valorar la última manifestación leonesista. No pudo ser, una noticia de calado mayor me obligo a mandarla al citado limbo. Esto del columnismo es así: actualidad contada desde tu azotea. Pero tampoco se trata de improvisar sobre lo inesperado. A veces es información que llevabas ya dentro, aunque fuese latente, a la espera de que ocurriera. En fin, aquí vamos.
Estas son algunas primeras reflexiones, sobre las que habré de volver: 1/España tiene motivos sobrados para sentirse agradecida a la monarquía, pese a los graves errores y despropósitos de los últimos tiempos. 2/ Existe un republicanismo chusco e histriónico, pero también otro digno y legítimo que no debe ser demonizado. 3/ El Príncipe Felipe proyecta imagen de serenidad, madurez y de buena persona, muy especialmente adecuadas para esta etapa. 4/En sus respectivas declaraciones, los dos grandes partidos nacionales han actuado con responsabilidad y gratitud. 5/Ya no hay sólo dos españas que nos puedan helar el corazón. 6/A nadie se le puede zarandear para que sea lo que no quiere ser. Y 7/No subestimemos el arte de la prudencia política.
Sí, esta no es la columna que había empezado a escribir, sobre el naufragio del bipartidismo. Hasta tenía un plan B: el juez leonés que ha dimitido como magistrado del Constitucional, por haber sido interceptado cuando se saltaba con su moto un semáforo, además de conducir sin casco y cuadruplicando la tasa de alcohol permitida. ¿Será por temas? La actualidad nos puede indignar pero rara vez aburre. Para evitarlo está lo inesperado. O casi.