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GERMÁN CARBAJO.
León

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Lo sucedido en el PSOE de Castilla y León y, en consecuencia, el bochorno que ha supuesto para muchos de nosotros daría para una novela de héroes y antihéroes. Creo que el asunto se merece una explicación detallada, como primer gesto de transparencia de quienes creemos en la necesidad del ejercicio político y que nos exige la sociedad.

Partíamos de una ejecutiva que se gestó en torno al Grupo Parlamentario socialista de las Cortes. Esta Ejecutiva, la de la bicefalia, venía dividida desde que Julio Villarrubia comenzó ejercer su función de secretario autonómico frente a las pretensiones de Oscar López, quien aspiraba a imponer aquí su criterio y hacer de Julio su hombre de paja. Pero los estatutos del PSOE son claros: es la dirección regional la que tiene que dirigir la acción política en las Cortes, y esto parece que a algunos no les gustaba. En tal dimisión intervinieron apoyados en varios secretarios provinciales, los que supuestamente habían sido aupados por Óscar, y cuyos posibles favores algún día, (parece que fue el viernes), se tenía que cobrar.

Con todo, en esta ejecutiva las cosas no siempre fueron mal porque el grueso de los dimisionarios rara vez aparecía, algunos acudieron dos o tres veces en todo el mandato y siempre para rendir pleitesía a su señor. Verdadera afluencia sólo se registró en dos plenarios, el que se ocupó de la moción de censura en Ponferrada y el que discutió la propuesta de ordenación del territorio.

Sobre este último asunto, quiero señalar que fue Óscar López quien pactó con el PP una Ley de Ordenación del Territorio, a espaldas a la Ejecutiva Autonómica, lo que supuso uno de los mayores bochornos políticos que he vivido. En opinión de muchos a López no le importa gran cosa el contenido de esa Ley, pero sí dejar bien claro que él decidía en las Cortes, aunque ellos supusiera una deslealtad manifiesta a Villarrubia, a la ejecutiva regional y a todo el partido.

También el caso Ponferrada, estalla a partir de otro pacto urdido nuevamente de espaldas a la Ejecutiva; todavía no conocemos todas sus consecuencias, pero ya sirve como adelanto la pérdida del 23% de los votos en ese municipio. Un pacto de hechos consumados, del que no tengo más que explicar aquí, pero que más tarde intentaron presentar como «error colectivo», implicando a Villarrubia y a toda la dirección regional, por eso quiero dejarlo claro aquí para que cada palo aguante su vela.

Pese a todo ello y algunas otras intromisiones que nos contaban (tales como contraprogramar actos para evitar que Julio pudiera ir a las provincias Lopecistas), el trabajo de análisis político y de estudio de proyectos era normal en la mayoría de las ejecutivas, cuya media de asistencia era de 27 miembros. Podemos decir que había una buena gestión. El viernes de autos se mascaba la tragedia: en esta ocasión acudieron 41 miembros, ya he señalado que esta afluencia solo se había registrado otras dos veces. La reunión de la ejecutiva se iniciaba con unas palabras de recuerdo a Alberto Pérez Ruiz y, tras un análisis de las elecciones Europeas, haciendo referencia a unos resultados realmente malos. Villarrubia propone que las primarias de septiembre, abiertas a la militancia y a la sociedad, solucionen el problema de la bicefalia; al final de ese proceso, toda la militancia quedaría trabajando para el candidato (con total independencia de quién fuera el elegido), una solución que a juicio de muchos debería haber tomado Rubalcaba en ámbito nacional.

Por su parte Óscar López propone un congreso extraordinario en paralelo con el Federal, algo insólito, cuyo objetivo cupiera pensar que es el de impedir unas primarias o desnaturalizar su futuro desarrollo, ya que con un congreso previo poco o nada se puede hacer para proponer un candidato que no sea el ganador del congreso anterior.

Probablemente López es a su vez víctima de las consecuencias personales que atribulan a quienes se profesionalizan en la política, un aspecto más amplio y que merece una reflexión más profunda; pero a nadie se le escapa que puede estar asegurándose un lugar en Castilla y León, ante la probable pérdida de su acomodo en Madrid. Y en esta andadura no le faltarán apoyos de otros/as, con un panorama muy similar.

Para conciliar posiciones, Julio propone convocar un comité autonómico en 20 días, para que, como máximo órgano competente entre congresos, decida si corresponden unas primarias o un congreso extraordinario. Pero en unos 40 minutos, vuelven las ya exvicesecretarias para consumar lo que para muchos es una enorme deslealtad, y registran 25 firmas más otras dos (de José Francisco e Iratxe, que se solidarizan con ellos). El papelón de Julio a partir de ese momento es tremendo, tiene que dar una nueva rueda de prensa porque todo este circo que han montado ha dejado sin efecto las declaraciones anteriores.

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Por último os quiero decir quién es Julio, un auténtico socialista, yo le conozco hace poco más de dos años y siempre he estado a su lado, es verdad que al principio no confiaba mucho en mí. Proviene de una familia humilde, tiene su puesto de trabajo y no necesita de la política para vivir, al contrario que otros cuyas únicas nominas han sido gracias al PSOE. Él es un hombre capaz, lo ha demostrado sobradamente al ser ponente de la reforma del Código Penal, del Código Civil y de nuestro actual Estatuto de Autonomía. Por eso se convirtió en secretario general del grupo socialista en el Congreso y portavoz de la Comisión de Justicia. Pero sobre todo es un trabajador sin igual y uno de los promotores de la democracia interna, porque no solo la propone, sino que también la ejercita, ya que en Palencia, cuando se eligieron los compromisarios para el Congreso Federal, se sacaron las urnas para que todos los afiliados decidieran por voto directo si apoyaban a Chacón o a Rubalcaba, para que así el voto de los delegados fuera comprometido. Por eso compañeros no tenemos que hacer experimentos en esto de la democracia interna, no debemos elegir a quien dice quererla y hacen de todo para evitarla, sino a quienes realmente la practican con hechos como el compañero Julio Villarrubia Mediavilla.