Diario de León
Publicado por
MANUEL ALcáNTARA
León

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Una leve molestia en la dócil rodilla de Iniesta o en la flexible espalda de Casillas nos hubiera preocupado más que la dimisión de Pere Navarro. El líder del PSC se siente abandonado por todos los que le apoyaban y ya no tiene dónde sentarse ni dónde estar en pie de guerra. Los cismas internos se convierten en mediopensionistas y estas deserciones siempre son seguidas por los segundos y terceros de a bordo. Las últimas elecciones europeas han traído cola, pero sería insensato arrasar un partido como el PSOE, absolutamente necesario para gobernar España o para que otros la gobiernen. Si Pablo Iglesias, el de antes, no el de ahora, volviera a nacer los corría a gorrazos. Aquel honrado luchador mereció la alabanza de Ortega y Gasset, que le consideró, junto a Francisco Giner, como «uno de los europeos máximos de nuestro país». Si el abandono de Pere Navarro hubiese ocurrido en otro momento llenaría los periódicos, las radios y las televisiones. Incluso esos debates donde el que tiene más razón es el que más chillla, sobre todo si interrumpe al que intenta decir algo. Que se apresuren porque el Campeonato Mundial de Fútbol va a durar muchos días. La gente lo que quiere es divertirse, o sea, recrearse. Aunque lo pase mal en ese pasatiempo grandioso que es el fútbol. Sobre todo cuando su equipo va perdiendo en el segundo tiempo y el reloj corre más deprisa que al comienzo del partido.

No vamos a estar para casi nadie. Si alguien nos llama por teléfono no puede ser un amigo, ya que los amigos son personas inteligentes que están viendo los encuentros en sus casas y, si acaso, llaman en el descanso. También los políticos deben descansar. Aristófanes, que vivió medio siglo antes de Jesucristo, les llamó «los monos del pueblo».

Pero no estamos para monerías. La verdad es que sencillamente no estamos más que a lo que estamos. Al fútbol.

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