Diario de León
Publicado por
Juan Carlos Zana.
León

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El diligente siempre tiene un proyecto…, el indolente una disculpa. Uno entiende que tiene que ser desesperante darse de morros contra una pared y que lo primero que se vea sea la cara de quien te avisó, y a quien ignoraste, de que te ibas a estrellar y que viene a ayudarte. También uno puede llegar a entender que no agrade que, después del batacazo, te vengan con el «ya te lo advertí». Incluso puedo comprender que, como medida de evasión de responsabilidad, el 1 todos iguales golpeado niegue el haber oído las advertencias. Uno puede llegar a entender todo eso (y más). En sicología hay un actitud que llaman «proyección» y que consiste en atribuir a los demás los errores propios, es decir que, tras el golpe, se culpe del accidente a quien intentó avisarte, desviarte o incluso detenerte, para que no te estrellases. Pero no me digan que no deja de ser simpático, que, en ese ansia por autodisculparse por la propia indolencia, se quiera encasquetar al otro la construcción de la pared contra la que se chocó.

Vamos, para entendernos, es como si alguien que ha votado toda su vida al PSOE, y a ratos al PP, culpase a IU (a quien ignoró, de quien se mofó), de que las cosas estén como están, (y sí, este último párrafo hay que leerlo con ironía, con mucha ironía).

En un viejo artículo que leí hace tiempo, alguien explicaba que para llegar a las plazas abarrotadas del mayo del 68, hubo muchos días, y meses, de plazas medio vacías. Quiero creer que ningún@ de l@s que estuvieron luchando desde el principio criticó a los que poco a poco fueron acoplándose, que ningún@ de l@s veteran@s le preguntó al principiante al llegar ¿dónde estabas entonces… cuando tanto te necesité? (perdón por la licencia musical) pero, desde luego, estoy seguro que ninguno de los recién llegados osó criticar a los que llevaban meses jugándosela. También he leído que si todos y todas l@s que después aseguraron haber estado en París, en ese mayo del 68, hubiesen estado de verdad, París en vez de 100 km2, para que hubiesen entrado, tendría que tener una superficie de 5.000 km2. A toro pasado much@s idolatraron a l@s revolucionarios sesentayochomayistas, pero, en aquél presente, bastantes, muchos, les llamaron locos, radicales o comunistas y poc@s fueron l@s que de verdad se la jugaron corriendo delante de los gendarmes.

He pedido, hemos pedido, hasta desgañitarnos, la unidad en torno a un programa (programa, programa, programa que decía don Julio y que tanta guasa sufrió), a cambio recibíamos mayorías del PP o del PSOE, o pactos de éstos con CiU mientras sus votantes miraban para otro lado. Hemos pasado por el calvario de tener un solo, pero grandísimo, diputado (Gaspar Llamazares) y, aún así, estar en todas las batallas de la calle. Hemos tenido que aguantar, mientras el PSOE pactaba el 75% de las leyes con el PP, que quien hacía la pinza éramos nosotros… y sigue, y sigue y sigue… El enemigo está ahí fuera, exactamente en el mismo lugar de siempre. Se llama cola del paro, escuelas saturadas, universitari@s sin becas, licenciad@s exiliad@s, hospitales vacíos y listas de espera eternas, personas dependientes sin ayuda. Se llama Borbón, o lo que ellos representan. Se llama artículo 135 de la Constitución y contrareforma laboral. Se llama mineros en el ERE, y también, trabajadores en paro con empresas en beneficio. El enemigo está ahí, en el mismo lugar de siempre, y se llama represión contra sindicalistas (147 denunciados), se llama obispos gestionando los ovarios y crucifijos en las escuelas. Se llaman fascistas apaleando, impunemente, a jóvenes de izquierda, censura en la prensa, etc. etc. etc.

Ya lo he escrito y repetido públicamente, y me ratifico, que: Podemos Unidos o Unidos Podemos, eso es lo que yo, como trabajador, he sacado en claro de estas elecciones… y, mientras no lo consigamos, no hay disculpa para parar. El enemigo está ahí, si quieres que luchemos juntos contra él, lo haré encantado (aquí, en la barricada, que no es de nadie, cabemos tod@s). Si quieres luchar por tu cuenta te deseo suerte, porque tu triunfo será el mío. Lo que creo que está un poco de más es que, para autoconvencerte o para crecer, te desgastes atacándonos a quienes bastante trabajo tenemos con defendernos, desde hace mucho tiempo, de las agresiones del Capital. De verdad, si eres de los que toda tu vida has votado y defendido al PSOE, menos cuando lo hacías con el PP, y ahora intentas justificarte diciendo que izquierda Unida esto o lo otro y que por eso no la votabas, no insistas, la mejor disculpa ya nos la dio, con su enorme desparpajo, el maestro Facundo Cabral cuando nos dijo que su tío odiaba el comunismo porque «cómo va a fiarse uno de un partido que tiene la bandera llena de herramientas».

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