Diario de León
Eduardo Aguirre
León

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Ah, el aburrimiento, ese largo bostezo. Según el PSOE, las recientes fiestas patronales han sido muy aburridas ¿Lo fueron? No puedo confirmarlo ni negarlo, a mí en materia festiva ya sólo me divierte ver perder al Barça, y ello aún no depende del Ayuntamiento de León. Uno cree que el concejal responsable, García Valadés, ha hecho lo que ha podido, como sus antecesores lo hicieron y como lo harán quienes le sigan. No hay dinero en las arcas municipales, ni en los bolsillos del ciudadano, fatal combinación para el jolgorio público. Para el entretenimiento los adultos somos complicados de satisfacer, unos quieren escuchar a Julio cantar «soy un truhán, soy un señor» y otros a Pablo cantarle las cuarenta al sistema capitalista. Y a los dos no es posible traerlos. Pero para aburridos, los rifirrafes políticos en esta materia. Antes de empezar, ya sabes quién es el malo: el concejal de fiestas. No hace falta ser Hércules Poirot.

Para el PSOE estas fiestas fueron «carentes de contenido, imaginación y sobre todo poco populares». Vamos, que se lo pasaron mejor en Nochevieja. Casi parece un elogio si se compara con la valoración que en su día el concejal popular Cayón hizo de las organizadas por el PSOE: «Aburridas, desordenadas, pobres y vulgares». Todas estas críticas, las de unos y las de otros, suenan a perorata de piñón fijo. Con lo fácil que es, salvo despropósitos de juzgado de guardia, dejar hacer a quien gobierna. No hay que convertir cada asunto municipal en el hundimiento del Titanic, que ya se hunde él solito. Y en secano.

Lo del aburrimiento es muy personal de cada uno, casi como el color de la corbata. De cualquier forma, si te aburres no tienes por ello que dar la lata. O sea: aburridos pero contentos. Cuando se estrenó La guerra de las galaxias fui a verla con una amiga. Se pasó la película protestando: «Me aburro, ¿queda mucho? debimos haber ido a la otra». Y además se comió mis palomitas. La diversión la lleva uno dentro, cada cual la suya, que se puede compartir con los demás pero nunca obligar. ¿Fiestas aburridas? No, otras fiestas más en tiempos de blues. La columna llega a su fin. Me daré por satisfecho si con tan manido tema no les he aburrido... demasiado.

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