CORNADA DE LOBO
Pedro Cabrón
Tronó la palabra malsonante en las noticias, cabrón, dando cuenta de un vertido brutal de fuel en la Playa del Cabrón, en Gran Canaria... incluso me pareció que algún locutor le echaba cierto énfasis porque por una vez al menos se podía decir cabrón en un telediario sin tener que ponérselo a Luis Bárcenas como alias propio.
Playa del Cabrón... ya ves.
También aquí hay mucho paraje y toponimia con ese nombre o sus plurales... una peña, un collado, una trocha, unos pastos... y cabe un Cueto Cabrones casi en cada pueblo.
Resulta que llaman así a esa playa en memoria de uno de los conquistadores de las islas en 1483, Pedro Hernández Cabrón, gaditano él, capitán de navío, pirata, mercader y mercenario de afamada crueldad y violencia. Se dice que en esa playa perdió todos sus dientes y media mandíbula por culpa de un morrillazo que le arreó un aborigen... y que a causa de su desmedida respuesta y represalia se inventó la palabra «cabronada» con el mismo significado que hoy le damos tan a diario... o cada vez que anuncian una nueva ley.
Pero si traje aquí la anécdota no fue sólo por lo tocayo, sino porque tengo a ese apellido por familiar, pues a estas alturas comprenderá el lector que esté uno acostumbrado, como todos, al tradicional y cazurrote saludo de estas tierras: «¡Coño, Pedrín, cabrón!, ¿pero qué es de tu vida?».
También consta que no pocos lectores que se atreven con escritos como este injerten su lectura o la concluyan con algún «¡pero será cabrón!». Total, que lo de Pedro Cabrón me caería de propio... y tampoco me disgusta si se refiere al cabrón gamberro, astuto o inflapelotas y no al terrible, al joputa total y retorcido... y porque también lo dice la copla: «Es de humana condición, al igual que los cabritos, o morir de pequeñitos... o llegar a ser cabrón».
Y como cecina... no la hay mejor.
Un cabrón, en fin, es el que se goza y justifica sus putadas... si además se regodea, es un cabrón hijodelagranputa... y si lo hace disimulando, se trata de un cabrón con pintas, categoría en la que estamos todos los demás. Ah, y por lo mismo hay que decir cabrona o se nos alborota el patio de la igualdad.