Diario de León

TRIBUNA

Civismo/lealtad institucional/europeísmo

Publicado por
LUIS COSMEN DE LAMA.
León

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España busca su rumbo: Una sociedad civil bien preparada cívicamente facilitará los mandatos de los gobernantes y los vetará y abandonará exigiéndoles responsabilidades, cuando su poder pretenda estar por encima de las leyes, la ética y la práctica del buen gobierno. Hace falta más civismo y menos admiración a políticos y periodistas. Las doctrinas de los partidos políticos, en teoría, todas son aceptables; otra cosa bien distinta son las personas que los representan y, algunas veces, actúan administrando los fondos de los contribuyentes como si fuesen los de su cortijo, únicamente pensando en los grupos de votantes que comulguen con sus ideas, aferrándose a su cargo cuando sería necesario que en ciertas ocasiones se fuesen sin esperar a que los encausen judicialmente y, algunos aforados creyéndose que tienen «patente de corso».

En tiempos de crisis la sociedad civil, como es natural, despierta, piensa y, exterioriza su malestar. La austeridad que tanto recomiendan desde la Unión Europea, con un vencimiento fijo a corto plazo sería razonable; sino se sabe cuando terminará, al pueblo se le hace insoportable. Las instituciones europeas están empeñadas en establecer un sistema económico social que no tiene en cuenta las peculiaridades de cada país. El laboratorio de los gobernantes no ha perdido la oportunidad de defraudar al mundo con sus decisiones mal cocinadas y actuando sobre todo en los países periféricos, demasiado poco y demasiado tarde.

La moda es manifestar que los partidos políticos son autoritarios y, los defensores de la democracia, no saben si es mejor mandar callar u ordenar lo que se debe decir. Parece que en Occidente, la libertad de expresión ha creado un gran problema. A nadie puede extrañarle la abstención, cada vez mayor a la hora de depositar los votos electorales.

Por otra parte, con abstenciones superiores al cincuenta por ciento y, teniendo las papeletas nombres impresos antes de depositarlas, no parece que tenga la suficiente legitimidad para que sean válidos los resultados y, además, siempre se encontrará la sociedad civil con el dilema de la teoría político-partidista que es el dilema de toda teoría que solo contempla una variable, algunas veces con ambición, relativismo, mediocridad e incompetencia. El ciudadano seguirá preguntándose como encontrar el nexo entre la opinión de la mas y el funcionamiento del sistema.

Ya nadie parece dudar que existe una crisis democrática. Autoridades que no han sido elegidas por los ciudadanos son las que crean las reglas de juego político-financieras. Sería muy interesante poner algunos mercados financieros bajo control; parece que actualmente, el sistema usa un lenguaje que los líderes políticos ni lo entienden ni quieren saberlo. Una buena prueba de ello, siempre relacionada con los ciudadanos, es que los impuestos justos son aquellos que gravan la renta cuando se genera y no cuando se consume.

Nuestro Estado no se endeudó excesivamente pidiendo prestado para mejorar la educación, la salud, la cultura o para lo que realmente beneficiase a los ciudadanos, fue para bancos y cajas de ahorro que nadie ha querido ver más allá de las cuentas de resultados. La politización de las cajas de ahorro ha sido el motivo de su eliminación elevando a deuda pública la privada de estas entidades. Con esa decisión se creó una exclusión social perjudicando, como siempre, a la clase más débil. Los ciudadanos son conscientes que la mejor forma de gobernar es la honradez siempre a todos los niveles en los organigramas institucionales y, algo está fallando estrepitosamente en el sistema cuando no es así. Está muy claro que nadie o casi nadie, carga con la tarea de construir una ciencia política aplicada basada en el cálculo de los medios. Con respecto a las instituciones reguladoras del nuestro sistema bancario, es muy importante destacar que nunca se podrá poner en duda la profesionalización y valía del servicio de inspección del Banco de España. Otro tema más peliagudo sería la politización de la institución al más alto nivel. En épocas anteriores, el Banco de España ha sido modélico sabiendo contrapesar el dinero del poder con el poder del dinero y, seguramente esa desigualdad puede acabar matando al capitalismo y a la democracia.

La confianza que necesita el consumidor de hoy no se centra en que las entidades sean solventes sino en que sus prácticas sean las adecuadas. Con más de un millón de españoles que han sido víctimas —deuda participativa y cuotas preferentes—, podemos decir que España ha sido el mejor laboratorio de las peores prácticas de todo el mundo. Las instituciones reguladoras deben proteger debidamente los intereses de los colectivos más desfavorecidos frente a abusos de magnitud internacional. La deuda participativa y las cuotas preferentes colocadas a los jubilados con premeditación y alevosia, ¡es una estafa !

Algunos comentaristas nos informan que si no se desarrolla una identidad europea, una Europa meramente instrumental seguirá siendo una construcción muy frágil cuyo posible futuro naufragio podría desencadenar importantes crisis en todas las sociedades europeas. De momento, la identidad europea no está lo suficientemente solidificada y se sitúa por detrás de la identidad nacional.

Y los gobernantes sin enterarse que hemos perdido el tren de la defensa de la innovación técnica y de la economía productiva. El efecto manada que se percibe no es bueno ni para gobernar, ni para los ciudadanos. Es más importante encontrar la verdad que tener la razón y, para que la política pueda ser liderazgo y cultura, posiblemente lo que tendrá mayor influencia será la ética y, no olvidemos que para los políticos, la verdad es lo que la gente cree.

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