Diario de León
Publicado por
PEDRO TRAPIELLO
León

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Toda mi infancia estuvo perseguida por un personaje que nunca vimos y con el que los adultos alarmaban a los guajinos para que no se alejaran o triscaran por zonas apartadas, personaje maléfico basado en algún episodio truculento de la España mísera del XIX... le llamaban el sacamantecas , categoría superior en maldad y saña a otro no menos aterrador, el hombre del saco , porque su obsesión ya no era solamente raptar críos, sino sacarles después las mantecas, el unto, esa grasa humana que, por ejemplo, les servía para hacer jabón en sus campos de concentración a los nazis, buenos sacamantecas, o a un gallego brujo para sus emplastos milagrosos en 1864... y a otro de Álava que vendía la grasa de sus crímenes; fue el sacamantecas más popular y, décadas después, en todo rincón de España aún cantaban los ciegos coplas de cordel relatando sus aberrantes atrocidades.

¿Se sigue usando hoy con los niños el clásico ¡que viene el sacamantecas!... o se ciñen directamente a la realidad diciendo ¡que viene el pedófilo! ?... porque en Madrid hay pánico contagioso tras la reiterada actuación impune en parques y barrios de un pedófilo (y algún otro, que también eso se contagia), algo que ha disparado alarmas informativas e inéditos dispositivos policiales, tantos, que la mirada de las madres que están con sus hijos en parques y esparcimientos se ha hecho también reojo inquisidor y policial porque cualquiera les parecerá el sospechoso según el retrato policial: tipo normal, mediana edad, buena pinta y modales... cualquiera, así que todo varón solitario que responda a esa descripción genérica y ronde cerca de parques o colegios ya no será mirado sólo como un tranquilo y cívico viandante... ¿será él?... y sabiendo que en este delito repugnante caben tipos de toda clase social y oficio (profes, curas, chapistas, jueces), dará igual que te pongas corbata o chándal, eres sospechoso... y si eres sólo sospechoso, vamos bien... lo raro es que ante tanta difusión y detalle no te tiente el delito como a esa gente distinguida, pues tanta información parece llamar a los diablos y, al igual que el machismo criminal, la pedofilia crece y crece... es como que la alentaran a lo bobo.

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