La opinión del lector
No más impunidad
El tristemente vergonzoso estado de la azucarera Santa Elvira es producto de las políticas neoliberales impuestas desde Europa y sus amos para que este país esté peor que el resto de Europa en muchos aspectos, constituyendo la imperdonablemente sacrílega mentira de sálvese quien pueda por sucesivas reconversiones industriales —se supone que reconvertir tenía que ser volver a convertir, no destruir; mucho menos al servicio de la dañina partitocracia que manipula y reescribe la historia a su antojo y conveniencia— por sucesivos gobiernos salvapatrias de turno votados por nosotros mismos, que podemos llegar a ser nuestros peores enemigos, por el excesivo respeto existente hacia el poder establecido.
Además de que la riqueza y privilegios de una minoría son el perjuicio y empobrecimiento de la mayoría, también hay mucha gente que está en la ruina por vivir de fachada, aparentando algo que no se es. También influye en esta triste situación la falta de respeto por las cosas ajenas hasta dejarlas inservibles (teoría de la ventana rota, debido a que donde no hay seguridad, hay impunidad e inseguridad) y la sacrílega deuda municipal, permitiendo todo esto.
Antes de tirar estos edificios (destrozando impunemente nuestro legado industrial) hay otras soluciones para seguir conservando nuestro patrimonio industrial.