TRIBUNA
Ecos del Parlamentarismo leonés

Ala vista de la noticia: «Todos los presidentes de los parlamentos autonómicos en León», me propuse escribir algo más sobre lo que siempre he sentido el deseo especial de comprender, lo autonómico, que a los leoneses nos ha supuesto desde la Transición preocupaciones, sinsabores y desalientos.
Tal situación, a todos los leoneses nos ha empujado en su momento a participar en manifestaciones públicas culturalmente emotivas, enfervorizadas en ocasiones, siempre reivindicativas, en las que, movilizados desde el «ser leonés», estábamos obligados a mostrar nuestra disconformidad ante la imposición de acompañar, por decreto, a retazos de Castilla en un ente autonómico que nos anulaba, ya de salida, como pueblo, como región triprovincial, y sin respeto alguno para la identidad leonesa.
El leonesismo, como sentimiento socialmente compartido, movilizador y reivindicativo de lo leonés, supuso ir un punto más allá en la defensa de nuestros derechos autonómicos. No era imprescindible, pero sí resultaba efectivo como dinaminazor vital de los impulsos del «ser leonés» de siempre, más o menos silente, o al menos interiorizado en cada uno de nosotros, que pedía respeto, comprensión y justicia constitucional para lo leonés.
Puesto en valor ese sentimiento como movimiento político, parecía que se iba a poder reconducir el proceso autonómico para León, para la Región Leonesa, de ahí la intervención ciudadana con su apoyo en las urnas. Formaciones políticas leonesistas que fueron creándose, fundiéndose y finalmente desapareciendo algunas. Otras, han ido renovando sus mandos, no perfeccionando sus procesos, olvidando o no reconduciendo sus programas, siempre a favor de estrategias electorales y oportunistas, olvidando la pedagogía leonesista.
En el entretanto, el ente autonómico, ávido hasta la saciedad de concentración o centralización de todo en Valladolid, tanto lo castellano como lo leonés, se ha manejado con la espúrea intención de amalgamarlo en lo castellanoleonés. Huelga decir que ha sido vano el intento, así como también el sustituto, a menores, el de una supuesta afinidad comunitaria entre los ciudadanos; un paso más, y como premio una falsa identidad.
El gran paso dado hacia una verdad histórica leonesa, el que la Unesco ha puesto a nuestro favor como Cuna del Parlamentarismo, los cerebros pensantes del ente autonómico no lo podían dejar crecer como netamente leonés; de ahí su «desinteresada» participación con pregones de fogueo, «ayundándonos» a darlo a conocer con pequeñas cosas, como las de la Casona de Puerta Castilla, un solapamiento de hechos parejos, connotados sí, pero difuminadores de la verdad leonesa. Se masca tal pretensión a la legua.
Ahora con la presencia de los presidentes de los legislativos autonómicos van a vender: León, Cuna del Parlamentarismo, de modo tan controlado que parezca un acontecimiento de raigambre autonómica en Castilla y León. Para que nada falte en el amancebamiento. Al tiempo que con negativo comportamiento, nos han dejado sin constancia de tal hito, como leonés, en los textos de los escolares.
La presidenta del parlamento autonómico de la Comunidad que nos aprisiona, puede que se haya sentido anfitriona. Mas, no era tal la concesión de los leoneses, que, adornando el acto con la bandera leonesa, la negaban la representatividad de los leoneses a la señora García Cirac; al tiempo que mostraban la persistente negativa leonesa a aceptar al ente autonómico. ¡Referendum ya!
Los presidentes de los parlamentos autonómicos, mediante carta explicativa que les hicieron llegar comprometidos leonesistas de los movimientos político y social, tienen ahora fehaciente constancia de la injusticia histórica cometida con la Región Leonesa, cuando se nos negó la autonomía diferenciada. Y posteriormente, incluso, a que León fuera sede de las Cortes autonómicas. ¡Y osan hablarnos de parlamentarismo!