NUBES Y CLAROS
Ella es el problema
Lo malo de las necedades de Mónica de Oriol es que suelta por esa boquita lo que piensan muchos. Lo peor es que lo dice quien representa al empresariado. Lo intolerable es que insista en las insensateces, una detrás de otra, bajo el pretexto de que, aunque «políticamente incorrecta», suelta verdades como puños.
La presidenta del Círculo de Empresarios no deja títere con cabeza. Ni los jóvenes que cobran el salario mínimo, ni los sindicatos,... Y ahora ni las propias mujeres. La heredera de la saga familiar eléctrica vasca se acaba de despachar en un foro internacional defendiendo que contratar a las mujeres de entre 25 y 45 años es un problema porque pueden quedarse embarazadas y eso trastoca el día a día de los empresarios; y recomendando a las que quieran ser directivas que se casen con un funcionario (el discurso despectivo de la lideresa patronal no tiene límites) o con un hombre al que le encanten los niños. Razonamiento que evidencia que decir burradas no está reñido con argumentar simplezas y topicazos.
Es intolerable que quien dispone de altavoz para hacer oír sus planteamientos ante la opinión pública carezca no ya de la sensibilidad o la inteligencia de tener asumidos planteamientos menos retrógrados y mentirosos; sino al menos de la habilidad de callarlos o manifestarlos de forma menos ofensiva. Y resulta insultante tal argumento en quien ha compaginado herencia empresarial y carrera profesional con haber tenido seis hijos, otra carrera que inició en su más tierna juventud.
La dirigente patronal considera que se hacen demasiadas leyes al retortero de la situación laboral de las mujeres. Y oyéndola se antojan estas normativas (que se vulneran a cada momento en la práctica del mercado de trabajo, todo hay que decirlo) imprescindibles e insuficientes. Mientras haya quien pergeñe argumentos tan discriminatorios y reprochables, injustos y egoístas, será ineludible establecer sistemas de presunta defensa.
Lo terrible es que son much@s los que piensan así. Los hemos soportado, y seguimos haciéndolo, en nuestro día a día. Quiero pensar que somos muchos más los que tenemos una idea distinta de los derechos de quienes nos rodean, aunque a veces esos derechos trastoquen nuestros planes. Pensar como Oriol lleva a despreciar talento, entrega y valía a raudales por no afrontar la incomodidad de que otros hagan su vida. Es tocar fondo en todos los sentidos.