EDITORIAL: Una grave deficiencia laboral inexplicable
El Ayuntamiento de León sufre problemas estructurales desde hace mucho tiempo y lo más llamativo de todo es que se hayan sucedido los equipos de gobierno sin que nadie les haya puesto solución. Ahora se conoce que hay un total de 68 trabajadores que actúan de manera ilegal, pero no porque ellos quieran, son funcionarios interinos que ejercen funciones reservadas a los de carrera. Y la situación en algunos casos incluso supera los 20 años de antigüedad.
El informe de Intervención no deja lugar a dudas. Existe un «acto de consentimiento de una situación ilegal». Y esto se desvela por una iniciativa del alcalde Emilio Gutiérrez, que demandó este informe precisamente para concretar el problema para solventarlo.
El documento que firma el interventor asegura que «difícilmente se puede aceptar la existencia de las razones de urgencia y necesidad» y cita como ejemplo un caso que como mínimo resulta sonrojante: un trabajador se va a jubilar después de prestar servicios continuados en el Ayuntamiento durante más de 30 años como interino.
Durante la presente crisis se ha hablado mucho de la necesidad de que se afronte una reforma de la administración española. Y este tipo de casos evidencia que algo se está haciendo mal para que sea posible mantener durante décadas una ilegalidad sin que nadie se moleste en solventarlo.
En el Ayuntamiento de la capital existe una herencia que complica realmente las cosas y no sólo en el campo laboral. Sus problemas económicos tienen mucho que ver con las malas prácticas que se consolidaron hasta convertirse en aceptables por todos los partidos, lo que ocasiona ahora situaciones muy comprometidas. Urgen fórmulas para que las administraciones cumplan la ley. Parece una obviedad, pero curiosamente aún no se ha conseguido que se haga efectivo.