PANORAMA
Muchos excluidos
C asi 13 millones de personas, algo más del 27% de la población, se encuentran actualmente en riesgo de pobreza o exclusión. Así se desprende del cuarto informe sobre El estado de la pobreza en España , confeccionado con datos del Instituto Nacional de Estadística, que analiza la evolución del indicador europeo Arope que combina la renta con las posibilidades de consumo y el empleo, entre los años 2009 y 2013. El estudio revela un descenso lento pero continuado de la tasa Arope hasta poco antes del comienzo de la crisis y un cambio a partir de 2008, cuando empezó a subir desde el 24,5% de la población hasta el 27,3% registrado en 2013. Con la crisis, más de 1,3 millones de personas que vivían sin estrecheces extraordinarias han decaído hasta una situación crítica. Con una particularidad: entre los menores de edad, están en riesgo de pobreza o exclusión el 34%; y entre quienes tienen trabajo, el 12%: por vez primera, un buen número de trabajadores no ha conjurado el riesgo de pobreza.
La envergadura del problema genera perplejidad. Y surge la tentación de suponer que las cifras podrían estar hinchadas, que los técnicos que redactan estas estadísticas se habrían pasado de frenada para enfatizar el problema y sensibilizar mejor a la ciudadanía. Habría que ver, además, si la indiferencia con que asistimos a la publicación de estos datos no es también la causante de la indignación y de la desafección hacia la política y los políticos. Porque no cabe discurso alguno, proyecto alguno, ideario alguno que no anteponga de forma destacada la inaplazable solución a un estado de cosas que mantiene a tantos españoles fuera de la bonanza, fuera del teórico bienestar de un país de avanzado desarrollo, fuera del alcance de ese estado que debe velar por la equidad, además de por la libertad.