Diario de León
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leónAndrés Catelo García.leónEl abuelo Luis.
León

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Trata de arrancarlo...

A firmaba Adam Smith en la cúspide de su obra que la economía política es el motor que nos impulsa hacia la prosperidad, el progreso y la riqueza de las naciones. No basta con tener una estructura; un chasis más o menos rígido. No basta con el capital humano que lo llene ni con un conductor excelente de la talla de los más afamados pilotos. Y es que para recorrer el arduo y tortuoso camino que nos lleva al bienestar de todos y cada uno de los ciudadanos de este país es necesario un potente y fiable motor en el cual poder confiar el futuro de los españoles.

A lo largo de los años de vida democrática de este país hemos dotado a España, mediante una transición ecléctica, de un chasis en el que entramos todos: leoneses, andaluces, madrileños, catalanes… Dicho de paso que este eclecticismo y esta voluntad de sumar por el bien común de la democracia es el mayor logro de nuestra historia reciente. Además, este chasis ha ido envuelto de un marco común europeo que nos ha aportado firmeza, rigidez y fortaleza.

Sin embargo es la economía política, ese motor que tanto dominaba el padre de la economía, el que nos ha ido fallando. Con un ímpetu descomunal hemos crecido tanto económica como socialmente basándonos en ladrillos pajizos que el lobo de la especulación ha tumbado. El motor ha gripado y la vieja política y, por ende la vieja economía política, quiere ahogarlo a base de recortes, subida de impuestos y creación de empleo precario. Esta vieja política va, como cabía de esperar, acompañada de corrupción, engaño y tejemanejes propios de quien piensa que los ciudadanos a los que gobierna viven en el analfabetismo.

Por suerte, ante el mantra perpetuo de austeridad y remiendos a un motor ya irreparable han surgido varias alternativas. La primera, usar la bicicleta. Sí, usar la bicicleta. Eso sí, pagando peajes a golpe de peseta. Bueno, o no pagando, que también está muy de moda. Y es que se pretende que este largo camino al progreso se recorra con la inviabilidad de una economía política avocada al fracaso. Se pretende adoctrinar a aquellos españoles cuyo motor no llega a fin de mes con vagas promesas insostenibles, incentivando el desempleo o la economía sumergida.

Evocando el mejor periodo de la democracia española, la tercera vía (contraria a la decadente vieja política y al suicidio económico-político de España) demuestra un profundo deseo de adoptar un cambio sensato. Y es la sensatez, el sentido común y la voluntad de tantos españoles que quieren a su país la que nos puede impulsar a un estado de bienestar para todos en el que la educación sea un pilar fundamental y la igualdad de oportunidades una realidad. La tercera vía trata de arrancar un motor, una economía, a golpe de propuesta y soluciones. Porque España no necesita más problemas, necesita soluciones.

El efecto mariposa

E s conocido el «efecto mariposa», propiedad de los sistemas complejos, que se caracteriza porque un pequeño cambio en su estado, puede ocasionar grandes cambios, no previstos hasta ese momento. Pues bien, la emergencia en nuestro sistema político de Podemos el 25 de mayo, en las elecciones europeas, con 1,2 millones de votos, según mi opinión, ha producido un efecto mariposa. Y esta opinión no se basa únicamente en el aumento sin precedentes en sus votantes, sino en las repercusiones que han tenido en otros partidos políticos la apertura que ha practicado a la participación ciudadana, sus procesos electorales.

En estos días se han terminado las elecciones a las direcciones de Podemos, a nivel autonómico. Entre centenares de candidatos, propuestos por los miembros de la organización y por ciudadanos anónimos, los miembros de Podemos han ejercido su derecho a votar individualmente a los componentes de los consejos ciudadanos y al secretario general de cada autonomía. Los más votados han sido los elegidos. Ese listón de democracia, no lo alcanza ningún partido político. El efecto de estas prácticas, se hace notar en que otros partidos empiezan a practicar lo que se ha dado en llamar «listas abiertas», y sus militantes, lo exigen en forma creciente. Se habla incluso, en aprobar una ley que las haga obligatorias. El futuro del «dedo que nombra» —característico del caciquismo— está llamado a desaparecer y con él, los métodos cavernícolas de nombrar a los políticos. La pregunta es: ¿se acomodará el PP a las consecuencias del «efecto mariposa»?.

Una de estas consecuencias ha sido sacar a la luz pública el grado que ha alcanzado la corrupción en la vida política y en la ciudadana a niveles nunca conocidos. Pero el «efecto mariposa» se extiende también a la participación de los ciudadanos en la vida política, que hoy es posible y cada vez aumentará, gracias a los nuevos medios de comunicación a su disposición. Podemos ha creado las plazas públicas abiertas a los ciudadanos, para trasmitir sus opiniones.

Todo lo anterior se explica porque las generaciones educadas en democracia, —generaciones de la esperanza— son mayoría —cerca del 70%— del censo electoral: 34 millones. Hoy se está haciendo popular, que lo que caracteriza a la situación política no es tanto la derecha y la izquierda, sino lo nuevo —Podemos y otros movimientos— y lo viejo, encarnado en los partidos políticos clásicos: PP y PSOE.

Los nuevos tiempos nos traerán nuevas sorpresas, es el comportamiento complejo del «efecto mariposa».

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