Diario de León

TRIBUNA

¡Me caso! (de un manual de profetología)

Publicado por
Venancio Iglesias Martín Catedrático de literatura
León

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E l albañil se resbaló en el andamio del noveno piso y cayó al vacío. Cuando pasó por el séptimo otro albañil se asomó y le gritó: —¡Ji, ji.Vaya leche que te vas a pegar! Y el tío que caía todavía tuvo tiempo de vocear: —¡Adiós, profetaaaaa!

A mí lo que me gustaría, es ser profetólogo, porque soy de los que, cuando alguien se ha caído, me acerco y le digo: —¡Tenga cuidado, buena mujer! Lo cual que, a veces cabrea, un poco. Y cuando alguien señala algún cielo o algún infierno, en lugar de mirar al cielo o al báratro, miro el dedo que lo señala, porque los profetas tienen la costumbre de levantar el dedo: la deda, que dicen en mi pueblo cuando es grande el dedo.

Y la deda señala y delata al profeta. Es su primera seña de identidad. Digo: el dedo cuando es gran se llama deeeeda, no confundir con la deudaaaa. ¡Ser profeta! No. Y menos en León, porque aquí, te pueden correr a cantazos hasta la Serna. Mejor, profetólogo que es el que estudia a los profetas.

Un suponer: sale el tío de la colita, digo, de la coleta y sale con la receta. (¡Uy, si seré poeta!). Nosotros no pertenecemos a la casta, nosotros no haremos... nosotros arreglaremos la política europea... Fuera recortes, fuera pobreza, paro fuera, fuera corruptos, hay que salir a la calle... Y entonces me digo: —¡Teta, digo tate! ¡Otra buena nueva! ¡Los evangelistas no se acaban! Cada cuatro años florece / un cosechón de profetas / y todos traen sus recetas / por que yo viva mejor... ¡Oh! ¡Qué felicidad, qué gracia!

Con este me caso. Un profeta así es lo que necesitábamos. Éramos pocos pero feos y parió la abuela un celemín de podemos, voceemos, nosotros no semos, tonteemos y veremos lo que hacemos... luego. Estoy tan contento con las promesas, que canto como Cosmín el enano, y bailo con mi mujer: —Me caso me caso, / me vuelvo a casar/ con estos coletas/qué bien voy a estar.

Otro suponer. Sale Pedro y levanta el dedo: «Y yo le tengo que decir, señor Rajoy, que mire dentro de su partido, el partido de Bárcenas, el de la contabilidad B —B de Bárcenas no de Bono, claro— el de los recortes de la Sanidad y la Educación. El de los millones... de parados.

Ya es hora, señor Rajoy, y se lo digo con toda humildad y con talante, ya es hora de que se vaya y deje paso a políticas más progresivas (ji, ji, que progresan poco a poco), a políticas que alivien la presión sobre los desempleados y los parados (que no es lo mismo), a políticas que saquen a los trabajadores y trabajadoras (ya no se habla de obreros; sólo queda una O en la sigla, ji, ji) de la desesperación en que los han hundido ustedes.

Porque ustedes son los cupables señor Rajoy. Y a Europa hay que decirle: —Basta de recortes. Y luego la violencia de género señor Rajoy... ¡Qué triste ver una mujer maltratada! ¡Oh, cómo nos duele esa pobre mujer que dice que su marido la sacude lo normal! Nosotros vamos a dar un sueldo a las mujeres maltratadas... bla, bla, bla».

Y yo miro el dedo y digo: —Teta, digo tate (en qué estaré pensando), aquí hay un profeta psoelapado que viene a salvar al pueblo de Dios (que nunca supe lo que era). Y me pongo de acuerdo con mi mujer a ver si sacudiéndole en un ojo le ponen un sueldo. —Mira mujer. Con una ayudita del Estado de bienestar, bien se puede aguantar un ojo morado cada semana. Me caso, me caso/ me vuelvo a casar/ con este pesoe/ que bien voy a estar.

Otro suponer y empiezan a ser muchos suponeres. Estoy de Iberdrola hasta los mismiiiiísimos cataplos (el diminutivo es muy vulgar y leonesista). Nunca pagué tanto a todas luces, lo juro. De mayo a julio me sacuden 141 euros del ala. ¡Del hala, qué bestia, de subida! Y de julio a septiembre, que no estuve en casa porque me fui a Villaviciosa hermosá que llevas dentró, y además se cortó el suministro de luz y perdí todo lo del congelador, va y me sacude 157euros del ala. Y me llama el del banco... —¡Oiga que hay que reponer fondos! Que tiene la cartilla más vacía que el ojo de mi suegra que es tuerta pero con muy mala leche.

Entonces me lleno de dignidad y digo, por si cuela: —A ver si mañana voy por ahí un momento que tengo que sacar fondos del VBVA (y en ese banco no tengo ni ortografía). ¿Usté entiende esto? Así que me acerco a Iberladro, y la señora de una sociedad interpuesta en su ordenador: —No, pues la medida está bien. Si quiere usted pedir una revisión del contador... Y yo: —Sí claro, para que me cobren encima la salida, que vivo en el más allá, quiero decir, en Villanueva del Árbol... —Hombre, no creo que le...

Me voy perplejo a tertuliar al Molinillo y pasar frío con Trapiello, pensando en el puñetero contador electrónico, que vete a saber desde dónde lo controlan y quién me mandaría cambiarlo pensando que sería más exacto. Y va Trapiello y me dice: —Seguro que te facturan por estimación... —¡Quiá! ¿A qué llamas tú estima? Hombre, a todas luces, salta a la vista que estima, lo que es estima, no me tienen ninguna.

Ay, amigo. Menos mal que ha salido Soria tan serio en la tele y me ha convencido. Es que este ministro es un profeta de «mírame y no te menees que se consume electricidad». Fíjate que estamos ante un profeta que adivina el pasado y también el futuro: —En el 14 —dice— la electricidad ha bajado, y seguirá bajando durante el 15, un 4 % (¡me caso en Soria!). ¿Pero a quién voy a creer más: a iber trola y su contador-estafa o a este ministro tan parco y seseante por palabras de presente? ¡Un canario profeta. Este sí que me gusta, pero que cante dentro de una jaula. Y cuando lo veo serio y sin levantar la deda le digo a mi mujer: —Con este me caso, pero bien casao... ¡¡¡¡me caso en Soria!!!! Y digo esto sin rencor. ¡Velas! Hasta el frigo va a funcionar con velas, porque la paga de jubilado no da para la iber trola del recibo y a medio mes, me quedo a ¡velas venir! Uy ¿pero qué digo? Ahí sí que me engaño. La paga no. La paga del pagano ha subido ji, ji. Ha subido 20 euros... ¡20 euros! ¡O sea 20 euros!!!! Y me da un vuelco el corazón. Pero un profesor aguafiestas, me ha dicho, al oído: —Sí pero te han bajado el IRPF que es el RIP pero con F de fodemos. Lo que que te han subido en la paga te lo van a chorizar en la declaración.

Un poco acobardado le digo —¡Bueno! ¿Y quién te ha dicho que llegaremos a mayo? ¡Me la han subido (la pensión; claro)! ¡Qué contento estoy de estar equivocado, con iber trola, porque ese ministro es un profeta muy convincente! Esto es el paraíso de los jubilados! ¡Esto es hólibud! Me caso, me caso / me vuelvo a casar / me caso hasta en Soria y/ qué bien voy a estar.

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