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césar gavela
León

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U n lejano día de 1972 se presentaba un libro en Ponferrada. Entonces había pocos actos así en la ciudad y yo tuve la fortuna de ser testigo, casi adolescente, de aquella fiesta de la palabra. En la librería Arriba y Castro nos juntamos unas treinta personas. Todas muy felices y atentas, celebrando conocer a un escritor berciano, Luis López Álvarez. Que era el autor de “Los Comuneros”, uno de los pocos libros de poesía españoles que han tenido sucesivas ediciones desde su primera publicación. Un libro que “ha quedado” gracias a sus versos potentes y arraigados. Clásicos y actuales a un tiempo.

López Álvarez, que nació en el pueblo berciano de La Barosa en 1930, nos deslumbró a todos con su aspecto de gran mundo. En la Ponferrada gris y antracita del último franquismo, apareció como un príncipe de París y del tiempo. Con un marchamo que mezclaba lo grave y lo cordial. El Bierzo y el planeta. Luis López, como un sacerdote crucial de la palabra, firmó ejemplares y yo aún conservo el mío, acompañado de unas horcas que él dibujaba en cada dedicatoria. Luego leyó parte del poemario en el Centro Gallego, creo recordar.

En aquella jornada supimos muchas cosas sorprendentes que concurrían en el paisano ilustre. Luis había sido alto cargo de la Unesco para América Latina, era muy amigo del premio Nobel guatemalteco Miguel Ángel Asturias, era un gran conocedor de África y del amplio proceso descolonizador que culminó en 1960 y, lo que resultaba casi mítico: había sido cercano y fiel colaborador de Patrice Lumumba. Del gran líder de la independencia del Congo. Del carismático intelectual y político que fue el primer presidente de la gigantesca república. Y que fue asesinado en 1961.

Desde entonces pasaron muchos años, y López Álvarez siguió escribiendo libros de poemas y de ensayo y enriqueció su vida cosmopolita con nuevos cargos, viajes, mundos y docencias, en América muy principalmente. También durante algún tiempo residió en Segovia, parada técnica y pacífica en medio de tantos avatares, anhelos y logros. Sin olvidar su protagonismo en la acción política regionalista castellana.

Ahora acaba de ver publicada una nueva edición de “Los Comuneros”, que honra y recuerda la lucha de Padilla, Bravo y Maldonado. Poemario enraizado, culto y popular a un tiempo, que mantiene su vigor, su fuerza emotiva y a la postre su mensaje. Porque también son estos tiempos duros para muchas personas, de injusticia, desvergüenza y falsedad. De infames delincuentes que se quedan con buena parte de lo que es de todos.

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Luis López Álvarez, al igual que el recordado Ramón Carnicer, y que muchos otros artistas, escritores e intelectuales leoneses, comparte un gran amor por Castilla y su legado. Dos regiones diferentes pero que también son hermanas. En el Duero, en la historia, en el presente y la esperanza.