EDITORIAL
La herencia de la Caja debe aprovecharse
El proceso vivido por las cajas de ahorro ha desgajado su negocio bancario de la parte patrimonial que, en muchas ocasiones como ocurre con Caja España, tiene una especial relevancia. Por eso es fundamental el que se avance con decisión para constituir los nuevos organismos que deben ocuparse de la herencia dejada por las cajas tras perder su negocio tradicional. Las fundaciones tienen que convertirse en órganos relevantes en la sociedad porque así lo reclama el patrimonio cultural e histórico que deben gestionar. Y tendrán que buscar fórmulas que les permitan obtener fondos económicos para conservar y explotar de la mejor manera posible esa herencia que han recibido, y a la que se unen también los montes de piedad.
De algún modo las cajas retornan a sus orígenes antes de que fuesen transformadas en órganos con una alta carga política. Tradicionalmente nacieron como instituciones creadas por la propia sociedad y sus principales agentes, para aprovechar los recursos con una fórmula comunitaria. Ahora, lejos de los beneficios millonarios que durante años dejaron las entidades financieras, será necesaria una gestión mucho más adecuada para aprovechar unos recursos que tendrán que recuperar esa misión social que nunca debieron perder y que debe primar por encima de todo.
El patrimonio que tiene el nuevo ente heredero de la parte de la Caja que no está involucrada en el negocio bancario debe servir a León y a su provincia. Ahora va a ser necesario más que nunca el primar adecuadamente el gasto para garantizar su conservación y explotar de la mejor manera sus posibles rendimientos.
Lo ocurrido con las cajas ya es pasado y no tiene solución. Ahora hay que mirar hacia el futuro y devolver a la sociedad lo que en cierto modo se le arrebató en forma de operaciones y de prebendas que como mínimo son cuestionables. De los errores del pasado hay que aprender y sólo una gestión alejada de lo lucrativo será aceptada ahora por la sociedad.