Diario de León
Eduardo Aguirre
León

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C uando leí el titular me sonó a advertencia del Oeste. «Nunca verás a Silván esquilando una oveja, como yo», ha sentenciado Tino Rodríguez, secretario general del PSOE leonés y candidato a las Cortes. Y debajo, una fotografía muy grande en la que se le ve realizando eso que asegura que nunca veremos hacer a su rival electoral. A don Antonio ignoro si le veremos, pero a mí puede dar por hecho que no, ni siquiera contando antes con autorización por escrito del animal. Para ser sincero, hasta que leí sus palabras en este periódico creía que las ovejas iban solas al barbero. Salta a la vista que a este político socialista le encanta tener a las suyas tal marines, en perfecto estado de revista. Soy urbanita y mis conocimientos en materia de granjas se reducen a saber por dónde hay que meterle el relleno al pollo, ardua tarea que —como soy de letras— prefiero que haga otro u otra. Como todos quienes crecimos en el franquismo aprendí en párvulos aquello de «tengo tengo tengo/ tú no tienes nada/ tengo tres ovejas en una cabaña», que aunque de ritmo pegadizo era de valores pedagógicos algo rudimentarios. Hasta ahí mi relación con el sector ovino. Bueno, también me suena haber leído hace años algo acerca de un científico que consiguió que un rumiante cantase Hello Dolly, pero no le presté atención. También recuerdo la guasa mediática que se organizó por una convocatoria en la que se pedían conocimientos de inglés y de informática para un puesto de esquilador municipal, en un pueblo de Ciudad Real. Un amigo en el paro me dijo: «mecachis, mi nivel de balido es alto, pero el inglés sólo lo chapurreo».

A lo mejor el ancestral arte del esquileo no es el fuerte de Silván pero, en cambio, le sale muy rica la caldereta. En la mili me rasuró un pastor y aún hoy, cuando va a llover, me pica el cogote. El candidato popular debió de ser el primero en reírse de tan fardona declaración de su rival, hecha en clave socarrona.

Lo que está claro es que todos, seamos de campo o de ciudad, ignoramos qué fue antes el huevo o la gallina. Para saber si Rodríguez esquila o no con garbo granjero no queda otra que preguntárselo a la oveja. Mira por dónde a mi amigo le puede salir un trabajillo como intérprete.

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