Diario de León
Publicado por
JAVIER TOMÉ
León

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U na vez solventado el gallinero electoral, en el horizonte de nuestras preocupaciones más directas e inmediatas figura el asunto Leteo, un premio de enorme prestigio social y autoridad moral debido a la lucida lista de galardonados. Entre sus mayores avalistas figuran nombres tan míticos como Martin Amis, Fernando Arrabal o Paul Auster, quienes pusieron en el escaparate literario del mundo entero el nombre de León. Pero ahora, ya saben, la fundación Monteleón pretende suprimir la subvención de 20.000 euros —indio más, indio menos— que ha permitido hasta la fecha la subsistencia de una cita intelectual cuya desaparición, y es un riesgo evidente, causa consternación en cualquier persona con sentido común y un mínimo de cariño hacia nuestra tierra. Como era de esperar, la noticia arrasa en las redes sociales y, por lo que yo sé, varios lugares ya se disputan el Leteo como si fuera un cromo en el patio del colegio. Normal.

Como pesimista profesional que soy, lo cierto es que me gusta poco lo que veo en este entorno donde, desgraciadamente, reinan don Abulio y doña Apatía. Vivimos una época especialmente estúpida y la tan degradada cultura, ese elemento esencial civilizatorio, se ha convertido en el saco de todos los golpes, gracias al disparatado IVA y otras argucias recaudatorias imaginadas por burócratas de mano inquieta. El Estado de malestar en que nos debatimos desde hace años y que nos tiene hasta las trancas, pese a los cantos de sirena sobre la recuperación y otras zarandajas, amenaza de gravedad a los centinelas del pensamiento agrupados en torno a Leteo. Así que desde un matiz de absoluto respeto, rogaría a la autoridad competente que no ensucien una vez más la camisa blanca de nuestra esperanza. Porque la cultura abre cerebros y corazones, además de guardar el secreto de toda civilización. Eso es lo que hay.

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