LA SEMANA

Más que unas elecciones ha sido como un ERE

Publicado por
mANUEL CAMPO VIDAL
León

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S e veía venir y se avisó en esta y otras crónicas. Pero aun así, admitamos que algunos extremos no dejaron de sorprender y, al final, la liquidación de personal será superior a lo previsto. Que ganara Marea al PP en A Coruña no se esperaba, y que el alcalde que puede ser elegido en Zamora sea de Izquierda Unida, tampoco. Es casi exótico, aunque se explique porque una parte de la derecha protestara quedándose en casa. Pero lo inesperado es que la lista de personalidades ancladas en el poder que ahora han pedido la baja, o que vayan a ser despedidas por la ciudadanía y los pactos, incluye a los presidentes autonómicos de Valencia, Baleares y Extremadura, además de las señoras Cospedal, Esperanza Aguirre, Rita Barberá y Rudi. Todo no estaba en las previsiones. Algún nombre sí, pero no tantos. Por eso decimos que más que unas elecciones ha sido como un ERE (Expediente de Regulación de Empleo). Mariano Rajoy nunca hubiera tomado decisiones tan drásticas para renovar su partido.

Bienvenidos por tanto a la España de los pactos. Eso es lo que ha pedido rotundamente la ciudadanía el 24 de mayo. Entiéndanse, limpien esto y arréglenlo. Así que unos y otros tienen que rebajar humos y seguir un curso de pactos por correspondencia urgente. Ciudadanos ya ha empezado: retira su exigencia de que, para pactar con el PP, ese partido deba celebrar elecciones primarias para elegir candidatos. Cada uno organiza su casa como mejor entienda y no debe dar ordenes en la ajena. Primer paso positivo. Podemos y sus marcas blancas que han ganado Madrid, Barcelona y Zaragoza, salvo pactos acrobáticos, deberá rebajar pretensiones programáticas. El PSOE, vigilar a quien reparte abrazos y el PP admitir que éste ya es otro país. Sólo así avanzaremos.

Y los nuevos gobernantes, Ada Colau o Manuela Carmena, por ejemplo, no perjudicar el desarrollo de sus ciudades en la recuperación económica. Colau y Carmena no son lo mismo como España y Grecia tampoco, pero cuidado que todo es muy frágil. Es riguroso decir que Manuela Carmena es una exjueza bien considerada en sectores intelectuales, que debería estar muerta de no haber faltado a la reunión de los abogados de Atocha en la que la ultraderecha montó una masacre en enero del 77, mientras que Ada Colau, con todo respeto, ha hecho su carrera como activista. Carmena con su marca Ahora Madrid, que incluía a Pablo Iglesias, sacó en Madrid capital, 130.000 votos más que Podemos en sus papeletas para la Comunidad de Madrid. Esa es una pista interesante. En Barcelona se teme ahora que la pujanza de la ciudad se corte y que el Mobile World Congress se vaya a Berlín porque la probable alcaldesa, ahuyente inversiones. Ya hay indicios de congelación de proyectos hoteleros. Pero la burguesía catalana, ahora escandalizada, debe admitir que Madrid tuvo con el PP su Gürtel y Valencia su aquelarre corrupto, pero nadie denunció en Barcelona el expolio de la familia Pujol y asociados. Nada es gratis y el silencio puede resultar caro.

El fantasma de Grecia, que abortó una tímida recuperación cuando llegó Siryza al poder, planea en muchas conversaciones. Preguntado por esa comparación, el economista jefe del Servicio de Estudios del BBVA, Rafael Doménech, rebaja temores porque dice que lo sucedido aquí ya estaba previsto en las encuestas y confirma que España puede crecer este año hasta un tres por ciento, o incluso algo más. Si los políticos no lo impiden.

Entretanto, Esperanza Aguirre, despechada aunque lo disimule porque obtuvo en Madrid menos votos que su rival Cristina Cifuentes, la candidata popular a la Comunidad, sigue empeñada en dar espectáculo. Genio y figura hasta la sepultura política: propuso hacer alcalde al candidato socialista, Carmona, el tercero de lejos, lo que fue rechazado en minutos. Y a saber lo que puede organizar antes de que Mariano Rajoy se envalentone y le monte una gestora para echarla de la presidencia del PP de Madrid. A ver quien se atreve a desahuciar a Esperanza del primer piso de la sede popular en la calle Génova. Cuando abandonó sin previo aviso la presidencia de la Comunidad de Madrid, se dedicó a trabajar como cazatalentos, ella, que su dia fichó a los presuntos corruptos, Granados y López Viejo para trabajar en su gobierno. Vaya ojo el suyo y, por cierto, el de la empresa de caza talentos que la fichó a ella. Todo un despropósito profesional concatenado.

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Nos espera sin duda un mes de junio emocionante. Sin Liga y sin Copa, las quinielas deberían incluir quince casilleros con encuentros políticos reñidos. Ejemplos: Colau-Trías en Barcelona, o Cifuentes-Gabilondo en Madrid, o Cospedal- García Page en Castilla La Mancha, etc. Y para el pleno al quince, para la secretaria general del PP, Nuñez Feijóo-Alfonso Alonso. O para la sucesión, cuando la haya, Nuñez Feijóo-Soraya Sáenz de Santamaría. Aquí el que se aburre es porque quiere.