León

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Q uizá la responsable sea mi hija... porque en aquella ocasión cuando íbamos toda la familia en el coche pronunció desde el asiento trasero aquellas fatídicas palabras: «Papá, ¿por qué tienes un agujero en el pelo?». Fue un ejercicio de hiperrealismo, de esos que dan forma a las filias, fobias e incluso las obsesiones que debe arrastrar uno de por vida. Hay personas que cuando se encuentran con alguien le miran primero los zapatos, el desgaste del cuello de la camisa, las manos... indicadores todos ellos entre los que a uno le resulta especialmente significativo la evolución del pelo, ¿verdad, amigo Rioja? Y por ello al observar al presidente autonómico dar la mano al minero en el auditorio me costó unos segundos reconocer al mismo que minutos antes había visto en los carteles electorales con un flequillo envidiable. Él mismo admitió que en esta campaña había recorrido la Comunidad como hacía mucho tiempo que no lo hacía y probablemente, tras acordarse de Bono, se vio animado a lo de mirarse en el espejo para descubrir cómo es en realidad, algo que tras recontar los votos quiso hacer extensivo a su jefe de filas. Excelente es la receta del espejo y mejor aún si cabe el consejo de la autocrítica. Pero la sospecha de contradicción es inevitable.

Quizás en vez de apostar por ese regionalismo-victimismo que tan bien critica en otros podía haber optado por un ejercicio de realismo. Alzó la voz para criticar la aberración que se está cometiendo con el carbón y especialmente hacia las familias que dependen de él. Pero obvió que el mecanismo legal para su quema en las térmicas acabó mucho antes de esta campaña, concretamente el 31 de diciembre. Y que por el medio se conoció que el informe sobre las prejubilaciones de quienes cotizan como picadores en Ordoño y la plaza de Lazúrtegui estuvo en un cajón de la Delegación de la Junta durante años.

En esta misma campaña parece que se llevó el viento el escándalo de las millonarias compensaciones por los molinos eólicos. O que acabó en el ‘arroyo’ todo lo relacionado con una sede de la Consejería de Economía que creció sobre cimientos embarrados. Y que se apostó por mantener a un alcalde sentado en el banquillo en plena precampaña. Y tampoco se han dado explicaciones de aquel presidente que fue directo de la Diputación a la cárcel... El Gobierno autonómico pidió una renovación de la confianza con todo este lastre, incluso con un ‘músculo’ financiero que amenaza con dar aún mucho que hablar, pero quizás el flequillo no nos dejó ver el bosque...

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